capítulo 26

1436 Palabras

Tomás era consciente de ello, y aunque eso no disminuía lo mucho que la amaba, por eso contrataba a un estilista cada vez que asistían a un banquete. Era su manera de asegurarse de que nunca hubiera errores. Pero esta vez, el vestido que llevaba, en un evento tan grande, la hacía parecer más una amante que la digna señora de la familia Star. Por suerte, el viejo señor Star aún no la había visto con ese atuendo. De lo contrario, se habrían desatado problemas familiares aún más graves. Antes de que pudiera controlarse, los recuerdos de lo ocurrido con las damas volvieron a Adriana con toda claridad. Y ahora, además, Tomás parecía descontento con ella. Las lágrimas le resbalaron por las mejillas. En vez de sentir consuelo, solo percibía críticas. —El vestido lo diseñó Ana. Me pareció boni

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