Capítulo 50

1393 Palabras

Tomás suspiró al pensarlo. Cuando vio a Isabella bajar sola del coche, preguntó con curiosidad: —Bella, ¿por qué volviste a casa sola? Isabella negó suavemente con la cabeza. —No sé qué pasó. Las vi irse y las llamé desde atrás, pero no me escucharon… El conductor regresó y me recogió. Isabella era amable por naturaleza, pero eso no significaba que dejaría que otros se aprovecharan de ella sin consecuencias. Siempre encontraba la manera de responder. No le prestaba demasiada atención a Ana porque la consideraba una tonta. Todo lo que hacía era comportarse de forma infantil: pedirle al chofer que condujera sin esperarla o presumir delante de ella como un pavo real. Isabella pensaba que era una pérdida de tiempo gastar energía en alguien así. Pero esta vez era distinto. Percibía que A

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