Capítulo 51

1386 Palabras

Al menos, así se sentía Isabella. Viendo todo aquello, no pudo evitar encontrar a Adriana extraña y, al mismo tiempo, divertida. Era la primera vez que conocía a personas así… y, para colmo, esa mujer era su madre biológica. —¡Eso es suficiente! —Tomás respiró hondo y, con una expresión gélida, interrumpió los reproches de Adriana. Ella guardó silencio, pero el rencor seguía reflejado en su rostro. En ese instante, el teléfono de Tomás vibró. Había recibido un nuevo correo electrónico. Lo abrió y lo que leyó le hizo fruncir el ceño con fuerza. Levantó la mirada del dispositivo y observó a Ana. Ella seguía llorando, aunque sus lágrimas pronto se agotaron. —Papá, lo siento… ¡Reflexionaré sobre mí misma! —dijo con un hilo de voz, intentando excusarse. —¡Detente! —Tomás la cortó con firm

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