-¿Viste las noticias? ¡Nena! ¡existe el karma después de todo! -exclamaba Richy colmado de alegría junto a mi televisor. - Si...- dejé la respuesta afirmativa en el aire, sonriendo con ironía sin poder evitarlo. -¿Por qué presiento que me ocultas algo? -se levantó acercándose a mi con alarma en la voz y se puso de cuclillas mirándome a la cara. Me miró con la pregunta en su expresión incrédula y me reí con ganas dejándole en ascuas. -¡Te conozco perrilla! ¿Qué has hecho? -Nada,... -le mentí inocentemente haciendo crecer su curiosidad- solo es que pensé que el karma tardaría demasiado. Y, bien sabes que la paciencia no es una de mis virtudes. Sus carcajadas resonaron por toda la casa. -¡Eres la bomba! -me halagaba, -pero, a ver, ¿cómo lo has hecho? porque el muy cobarde ha dicho en los

