Accedió a la sala principal donde se puso cómoda, mirándome con la misma expresión triunfante y despiadada que me había brindado desde el primer momento. Suspiró como decepcionada, observándome de arriba a abajo, y continuó lanzando sus envenenados dardos. -Pues bueno, por lo que veo sigues empecinada en seguir siendo "la otra," - me miró levantando la ceja con arrogancia, - porque ¡acéptalo! jamás podrás tener a Peter solo para ti, yo no lo permitiré.- Amenazó. -Míranos,- levantó los hombros con orgullo señalando hacia la pequeña, - estamos en su vida, en su propia casa y prácticamente vivimos con él. Se sirvió un poco de agua y tomó tranquilamente, yo me centré en mirarla fríamente como si nada de lo que dijera pudiera afectarme. ¡En soberbia nadie me ganaba! -Cuida de Stella como un

