Capítulo 5

1380 Palabras
Ethan se veía tan concentrado pasando pomada por mi mejilla, atento de no dañarme. Si tan solo supiera que no me importaba ni mierda lo que hiciera mientras fuera su tacto el causante.  Cuando terminó de pasar la pomada siguió curando mis nudillos, pasó un poco de agua oxigenada por ellos y al finalizar se alejó un poco de mi. Me permití respirar profundamente antes de que él sorpresivamente se volviera a acercar a mi. Tragué saliva duro, malditas mis hormonas adolescentes. Las odio con toda mi alma en momentos como éste. -Tu...¿Podrías curarme?- preguntó él poniendo a mi lado alcohol, agua oxigenada, algodón y unas curitas. Asentí y torpemente tomé el algodón y el alcohol. Ethan cerró sus ojitos avellana en cuanto apoyé el algodón humedecido con alcohol en su ceja cortada. -¡Au!- se quejó. Esa expresión no hizo más que darme ternura. Diablos, ¿Qué, acaso todo lo que este chico hacía tenía que ser tan perfecto? Maldije internamente otra vez a mis hormonas alteradas. A este paso el chico creería que estaba loca.  -Lo siento- me disculpé en lo que sonó como un susurro. La incomodidad era palpable para mi. Ethan parecía no notarlo.  Le puse un poco de agua oxigenada en la ceja y luego de secarle, coloqué la curita sobre el corte. Esta escena era como aquellas en las que el chico es herido en una pelea y ella lo cura de forma sexy en el baño entonces terminan besándose y todo el rollo romántico s****l de la escena. Solo que Ethan no se lastimó defendiéndome, Ethan Domms ni siquiera me notaría si no me hubiese visto con su hermano y Ethan Domms no me pediría que lo cure de no ser porque no hay nadie y su hermano está inconsciente.  Alejé todos esos malditos pensamientos de mi cabeza y me preocupé por curar ahora su labio inferior. Su boca rellena y apetecible a mis gustos estaba entreabierta esperando ser curada. Maldije por millonésima vez en el día a las hormonas que me gritaban "besalo cobarde" y las eché a un lado a todas. Repetí el proceso de curación con su labio, solo que -por obvias razones- no puse una curita en este. -Y ya está- dije y el se apartó de mi. Tenía un rostro tan serio que intimidaba. Ethan Domms siempre está serio, jamás sonríe a menos que su hermano haga o diga algo tan estúpido que lo motive a curvar sus labios hacía arriba. Me ayudó a bajar del lavado y mi torpeza casi me hace caer entonces por accidente me sujete de su vientre. Para mi sorpresa no me impresionó lo marcado que estaba si no la humedad que tenía su remera negra. -Maldición- se quejó haciendo una mueca y separándome de él la poca distancia que el baño nos permitía. -¿Te lastimaron ahí también?- pregunté asustada. -Ese hijo de puta- maldijo otra vez por lo bajo. Sentí mi rostro calentarse del nerviosismo y empecé a entrar en pánico. Ethan se quitó la remera y mis ojos fueron a parar directamente a la herida de corte que tenía en un costado de su vientre y la sangre que chorreaba de él. ¿Eso se lo habían hecho los del equipo? Mi pulso se aceleró y no supe que hacer ¿Y si se moría? -Oh por Dios te vas a desangrar ¿Qué hago?- ahora si estaba asustada. -Llevarme al hospital parece una buena idea ¿No?- preguntó poniendo una mano en su herida. -¿Cómo no me dijiste antes?- pregunté enojada y asustada. -Porque no me había dado cuenta, pedazo de genia, la adrenalina me cegó supongo- dijo aún serio. ¿Por qué rayos debía estar tan calmado? Yo sentía que me iba a dar un patatús muy pronto si seguíamos aquí y si a él le seguía sangrando la herida. -¡Vamos al hospital ahora!- chillé tirando de él hacia abajo. Ethan con pequeños quejidos de dolor comenzó a seguirme escaleras abajo. Tomamos las llaves de la camioneta y antes de meternos en esta el me detuvo. -No puedo manejar, niña- dijo obvio. -¿Esperas que yo maneje? ¿Acaso estás demente?- pregunté elevando la voz. -A menos que quieras que choque camino al hospital, sí, pretendo que tu conduzcas la maldita camioneta- respondió serio. -Pero no se hacerlo, la última vez que lo intenté rompí un pedazo de pared del garage de casa- -Olive me está saliendo mucha sangre, por favor conduce la estúpida camioneta. Tengo seguro- pidió él. Asentí lentamente tragando saliva y él se subió en asiento de copiloto. Con manos temblorosas puse la llave en el interruptor de encendido y le di arranque a la camioneta que rugió con fuerza. Genial, no había podido ni siquiera conducir el mini cooper de mamá y conduciría la 4×4 de Ethan Domms. Salí en reversa con sumo cuidado de no atropellar a nada ni nadie y me encamine al hospital. Estaba tan tensa que necesitaría masajes después de esto. A mi lado, Ethan me daba consejos que seguir a la hora de manejar y me indicaba por donde debía ir, porque con los nervios que llevaba encima yo no podía ni siquiera recordar la dirección del hospital más cercano. -Ahora a la derecha- indicó él con voz suave. Viré a la derecha, la calle estaba vacía por completo. Miré de reojo a Domms y noté que este estaba a punto de dormirse, o desmayarse. No lo sé con exactitud.  Estire mi mano derecha hacia él y lo toqué con desespero. -¡Ethan no te desmayes por Dios!- exigí y él abrió sus ojos con sorpresa. -¡No me estoy desmayando dramática! No he dormido toda la noche y tengo sueño. Gira a la izquierda en la que sigue y llegamos- indicó él. Obviamente me sentí avergonzada, tampoco es como si le hubiesen dado un balazo. Tal vez era la situación que me ponía tan nerviosa y me hacia sentir tan preocupada por Domms. Paramos en el hospital, sorprendentemente sin atropellar a nadie o nada y nos bajamos de la camioneta.  Ethan caminaba con cuidado y yo me acerqué a él para ayudarlo un poco. Bien yo era dramática pero Domms parecía ser muy terco, se miraba en su rostro que le dolía y no se sentía muy bien. -¡Oigan ayuda! ¡Lo hirieron con un cuchillo!- chillé apenas crucé las puertas del hospital con Ethan sujetándose de mi hombro. Ethan soltó un quejido de cansancio o fastidio, no lo sé. -¡No conviertas esto en un drama por Dios!- exclamó en voz baja. Dos enfermeras vinieron hacia nosotros. Ethan estaba con su remera negra humedecida de sangre y se lo llevaron a urgencias dejándome ahí parada como si nada. Bien, gracias por la información me quedo aquí todo el día no hay drama. Iba a enviar un mensaje a Evan, que había quedado solo en la casa pero recordé que mi celular había quedado en la mochila antes de la pelea. Diablos debería haberlo traído.  Después de lo que para mi fue una eternidad una de las enfermeras que se llevó a Domms apareció frente a mi junto con un policía. -Señorita ¿Cuál es su nombre?- preguntó este con voz gruesa. -Olive Alanna Moon- respondí con voz temblorosa. De seguro querían saber sobre la herida de Domms. -Su novio nos ha dicho que usted estaba en el momento de la pelea y que también fue agredida ¿Eso es cierto?- ¿Mi novio? ¿Ethan Domms? Ojalá ese trasero fuese mío. No dije nada de igual modo, seguro Ethan había dicho eso para que no pregunten tanto. -Sí, yo estaba ahí- respondí tímida. -¿Podría contarme todo antes de la aparición de su novio?- pidió. Asentí tragando saliva y comencé a relatar desde la salida hasta el momento en que llegamos al hospital. El policía anotaba todo en su libreta y la enfermera se dedicaba a oír (por chismosa) todo lo que había pasado.  Ethan pudo salir tres horas después con una venda en su costado y una cara de pocos amigos. -Conduce tú me pusieron calmantes y es posible que me termine durmiendo- dijo al llegar a la camioneta.   
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