Vi como el puño de Liam golpeaba el rostro de Evan y chillé furiosa. El hijo de puta me había tirado al suelo de una bofetada. Me levanté enojada, que digo enojada, furiosa hasta la mierda y lo golpeé con toda mi fuerza, tanto que me llegaron a arder mis nudillos. Entonces, Liam cayó al suelo algo desorientado ¿Qué jamás le habían contado lo que el anterior capitán había pasado con el casillero 25? Uno de sus amigos vino hacia Evan y yo, Evan por su parte estaba tirado en el suelo, noqueado. Sí, que resistencia, amigo mío, nótese el sarcasmo.
Piensa bien Olive, papá te enseñó a pelear muy bien, aunque tu poca altura, fuerza, inteligencia y tu enorme torpeza te juegan en contra en estos momentos.
Bien, muy buena forma de motivarse, enumerar a mi misma las desventajas que tengo contra los gorilas. Mi pie atentó contra el rostro de Brandon uno de los gorilas y antes de que cualquier otra cosa pudiera pasar el sonido de un vehículo invadió nuestros oídos y el imponente cuerpo de Ethan apareció hecho una furia parándose frente a mi y apartándome con una mano en mi cintura. Pero antes de que siquiera dijera algo, se giró con el ceño fruncido y con una mano en mi barbilla miró mi mejilla, en la que el estúpido de Liam me había golpeado. Entonces la mandíbula de Ethan se tensó y con tono duro preguntó.
-¿Quién te hizo esto?- su voz me ponía tan nerviosa que ni siquiera podía responder, pero entonces miró mis nudillos y a Liam con la nariz rota y sonrió.
Sonrió como sonríe un padre orgulloso, eso me dio escalofríos ¿Por qué debía ser tan perfecto?
-Bien hecho, cuida a Evan- dijo antes de girarse y encarar a los del equipo.
Y una batalla campal se desató en medio de la calle. Calle por la cual nadie pasaba, a estas horas toda la gente estaba trabajando, no era sorpresa que fuese un lugar perfecto para golpear a personas indefensas como Evan y yo.
El cuerpo de Ethan se tensaba bajo su remera negra, con cada golpe que atestaba contra alguno de los chicos del equipo.
Me concentre y fui al rescate de mi amigo que estaba tendido en el suelo.
-¡Pedazo de debilucho! Despierta, vamos Evan- pedí palmeando suavemente su rostro.
El seguía ahí, inconsciente. Detrás nuestro se oían los quejidos y golpes de la pelea. No pude evitar girarme y ver como todos los del equipo se iban casi corriendo de ahí. Ethan se giró hacia nosotros y solté un pequeño chillido al ver su rostro. Tenía el labio inferior partido y un pequeño corte en su ceja derecha. El resto de él parecía intacto. Se agachó y observó a su hermano menor, fruncio el ceño y rodó los ojos.
-Se desmayó por la sangre- dijo
Si, Evan tenía un pánico al ver sangre, aunque en verdad creí que lo habían noqueado.
Ethan levantó su mirada a mi mejilla y fruncio aún más su ceño, si es que eso era posible ya. Tensó su mandíbula y pasó su dedo por ella, causándome un poco de dolor que, como la exagerada que soy, no dudé en demostrar haciendo una mueca que dolió más que el golpe, debido al moretón que de seguro se estaba formando en mi mejilla.
-¿Duele demasiado?- preguntó algo preocupado. Creo.
Si decía que si, me vería como a una típica chica y si decía que no, también. Vamos, debería ser más sencillo no cagarla a cada rato. Entonces recordé que siempre es mejor decir la verdad.
-Como la mierda- me sinceré y el sonrió haciéndome olvidar el dolor.
¿Era acaso su sonrisa una anestesia efectiva o que? Alejé esos pensamientos y me levanté del suelo. Ethan permaneció ahí, suspiró y se levantó con su hermano en brazos. Evan en sus brazos seguía inconsciente, este chico era en verdad un pequeño llorón. Su pánico irracional a la sangre, a las ratas, a los gusanos, a las cucarachas, entre otros...Pero, diablos ¿A qué no le temía Evan?
-¿Sabes conducir?- preguntó señalando con su cabeza la camioneta.
Negué con la cabeza. No sabia conducir autos, solo había aprendido a manejar la vieja motocicleta de papá.
Ethan asintió serio y dejó a su hermano en la parte trasera de la camioneta negra. Volvió, recogió ambas mochilas tiradas en el suelo y las metió también atrás, asumo que arriba de Evan. Y yo, yo estaba parada mirándolo hacer eso, maravillada y congelada porque con lo torpe que soy podría incendiar su camioneta con el hermano dentro incluso a la distancia que me encontraba.
¿Por qué siempre doy el ejemplo de incendiar cosas? Algún día se los contaré.
-¿Subes o también debo cargarte y tirarte atrás?- preguntó serio estando frente a mi.
-S-subo yo s-s-sol-a- tartamudeé de forma patética, como yo, como mi vida, como todo lo que se relacionaba a mi, patética.
Asintió y subió a la camioneta. Entonces empezó la parte difícil.
Recuérdalo, una pierna atrás de otra, como correr pero más lento, sí así se camina.
Y como si fuese la idiota número uno, me caí de la forma más torpe e inexplicable posible. Dado que la calle era lisa y de asfalto. Pero me caí y me reincorporé lo más rápido que pude para subir al vehículo.
Ethan tenía en su rostro una pequeña mueca graciosa. Seguramente me había visto caer pero yo aún actuaba como si nada me hubiese pasado. Aunque ahora me dolían varias partes de mi cuerpo además de la mejilla. Empezando por la mejilla, la rodilla izquierda, mis nudillos y mi tobillo. Simplemente un día de lo más común en la vida de Olive Moon. Exceptuando el hecho de que había hablado con Ethan Domms, este día había sido horrible, muy horrible.
Aquí estaba, junto a mi crush en su vehículo, todos lastimados y con el cuerpo inconsciente de su hermano, atrás. Era como si de pronto la vida se empeñara en hacernos cruzar de la peor forma, porque tratándose de mi vida nada sería como una historia Disney, donde los protagonistas se enamoran y el único problema es una chica medio zorra que los quiere separar, pero de la cual el chico no está enamorado.
-¿Por qué no me llamaron?- la voz de Ethan me sobresaltó de pronto.
¿Acaso yo tenía su número y no lo sabía?
-Lo siento estaba muy ocupada intentando que no golpeen a mi mejor amigo- solté sin pensar.
Bien, Domms podía ser mi crush, pero no podía con mi mal genio ni siquiera cerca de él y la Olive que hablaba hasta por los codos ya había salido de su impresión de conocer a su crush.
-Y por eso terminaron golpeandote a ti- respondió.
Lo miré, se veía enojado y de mal humor. Decidí no responder pero Ethan parecía no querer evitar la comunicación verbal.
-Gracias por defenderlo- habló más calmado.
-Es mi amigo después de todo-
Me sorprendí de hablar sin tartamudear estando frente a él. No me sentía tan tensa después de todo.
-¿Puedo preguntarte algo?- dijo después de un largo rato conduciendo.
La casa de los Domms quedaba a quince minutos del Eastfield High.
Lo miré quitando mi atención de la ventana. Su perfil bonito y recto me dio la bienvenida quitándome el aliento.
-Dime- respondí.
No pude evitar ver su labio hinchado y el hilo de sangre seca que caía de su ceja.
-¿Dónde aprendiste a pelear?-
-Mi padre fue policía- respondí.
El asintió con la vista aún fija en el frente. Si Ethan no hubiese llegado me hubiesen lastimado aún más que una tonta mejilla. Puede que sea muy impulsiva, porque ahora que lo pensaba, si Ethan había sido lastimado, yo hubiese terminado peor con mi poca experiencia en peleas.
Al llegar a su casa le ayudé a bajar las mochilas y su chaqueta de cuero mientras él cargaba a Evan.
-¿Puedes sacar las llaves de mi chaqueta?- preguntó él parado frente a la puerta.
Hice lo que me dijo y abrí rápido la dichosa puerta dejándole pasar con su hermano en brazos. Al parecer Evan no tenía planeado despertar aún. Pasamos a la sala y me quedé ahí parada, Ethan comenzó a subir las escaleras yo por mi parte dejé las mochilas sobre un sofá.
-Ven y ayudame a abrir la puerta de Evan- ordenó él sin siquiera mirar.
Subí detrás de Ethan. Solo había venido una vez a esta casa y por "casualidad" un día en el que Ethan no se encontraba aquí. La decoración era moderna, con muebles de madera y paredes blancas y grises.
Abrí la puerta de Evan y Ethan lo acostó sobre la cama con poca suavidad.
-Despertará como en una hora, siempre le pasa- me tranquilizó.
Asentí y me quedé como idiota.
Ethan suspiró y miró mi mejilla.
-Ven, vamos a ponerte algo de pomada- dijo caminando hacia lo que recuerdo como el baño
Ahí dentro me tomó de la cintura y me sentó sobre el lavado. Por mi cabeza se pasaba toda una escena de película erótica en la que él me besaba apasionadamente. Nada relacionado a la tristeza de la realidad en la que era demasiado enana y Ethan demasiado alto para mi.
Me quedé congelada en mi lugar, seguro estaba roja como un tomate. Ethan comenzó a pasar pomada por mi mejilla con suma delicadeza. Su rostro estaba a centímetros del mío y de pronto sentí la estúpida necesidad de saber cómo eran sus besos.