El inicio de todo
Era casi la hora del almuerzo. Heitor salió de su empresa después de una reunión de trabajo caótica, pero aquello no lo irritaba; amaba su trabajo y aquella empresa que su padre le había dado, la cuidaba con mucho cariño y responsabilidad. El padre de Heitor era un hombre muy esforzado y de gran carácter, la mayor inspiración para Heitor.
— Marcos, voy a casa, terminaré lo que tengo que hacer hoy desde allí. — dijo Heitor al conductor, que asintió y entró en el coche. Heitor hizo lo mismo, pero en el asiento trasero, mientras miraba algo aleatorio en su celular, aun así su semblante mostraba el cansancio.
— ¿Una mañana complicada, señor?
— Un poco, el sector de la construcción es algo complicado a veces, principalmente porque lidiamos con varias opiniones, lo cual a veces dificulta el proceso. El cliente quiere una cosa, el arquitecto otra y el ingeniero también. Al final, todos tenemos que llegar a un consenso para entregar la obra para que cumpla con el pedido del cliente. — dijo él, el conductor asintió y continuó con su función.
Esa mañana para Julia fue de mucha reflexión, mientras trabajaba, de vez en cuando miraba el moretón en su muñeca, hecho por su novio Davi, un hombre agresivo y emocionalmente inestable. Estaba claro que allí no había amor, ¿cómo podría amar a alguien que tanto la maltrataba? Solo era miedo, desde hacía mucho tiempo era solo eso. Con eso en mente, decidió que era mejor terminar aquella relación abusiva. Era la hora del almuerzo, Julia había sido liberada por su jefe para hacer su comida, trabajaba como vendedora en una librería, le gustaba su trabajo, era agradable y tranquilo, también porque era una lectora asidua y siempre que podía hojeaba los libros expuestos. Julia tomó su celular, lo metió en su bolso y se dirigió a la salida de la tienda, pensaba que tendría un almuerzo en paz, donde pensaría en cómo terminar con Davi sin más peleas y agresiones, lo que no ocurrió, pues delante de la tienda, él la esperaba.
— Davi, ¿qué haces aquí? — preguntó ella algo sorprendida y también asustada.
— Vine a llevarte a almorzar. — dijo él, como si la noche anterior no hubiera sido tan agresivo.
— No hace falta, iré sola. — dijo ella dando algunos pasos hacia atrás.
— ¿Qué pasa Júlia, si es por lo que hice ayer, ya quedó atrás?
— Quedó atrás Davi...¿para quién? Me agrediste una vez más, me dejaste moretones.
— Tú tampoco pones de tu parte.
— Tú no tienes control, solo era un libro, ¿acaso no puedo leer ahora? — preguntó ella algo irritada.
— Un libro lleno de contenido obsceno.
— Soy una mujer adulta, ¿qué problema hay? — dijo ella elevando la voz, entonces él la agarró del brazo con aún más fuerza de lo que solía hacer. — Davi... déjame ir, me estás lastimando. — clamó ella entre dientes.
— El tipo de libro que leería una mujer así, ¿crees que es normal la forma en que fue descrito el m*****o del tipo en ese libro? — gritó él dejándola aún más asustada.
— Basta Davi, no voy a aguantar esto más, se acabó, quiero terminar. — dijo ella sintiendo el dolor recorrer todo su brazo, sentía que él podría romperlo en cualquier momento, solo necesitaba un poco más de fuerza.
— No vas a terminar conmigo, no lo voy a permitir.
— Eso no es una elección sólo tuya, ahora suéltame. — ella pidió con lágrimas en los ojos, entonces sintió su cuerpo ser empujado con fuerza contra la pared de la tienda, haciendo que le faltara el aire en los pulmones y su visión se nublara, en ese instante comenzó a pensar que no había sido una buena idea terminar la relación, en una calle poco transitada, donde él podría agredirla hasta matarla, pero por suerte, su salvador estaba en camino. Heitor iba rumbo a casa, el conductor siempre tomaba ese camino, ya que era una calle poco transitada, Heitor sabía que Julia, la mejor amiga de su hija Jade, trabajaba por allí, pero no esperaba verla en esa triste situación.
— Ah Dios, Marcos, ¡para el coche, esa es Julia y ese tipo la está golpeando! — Heitor dijo apresurado al ver esa escena por la ventana del coche, Marcos hizo lo que pidió, ni siquiera le importó detener el coche en medio de la calle, ayudar a Julia en ese momento era lo más importante. Heitor salió del coche casi corriendo y fue hacia Julia, Davi la sacudía por los brazos, había un poco de sangre en su boca y ella estaba claramente sin fuerzas, ya no reaccionaba a nada más, solo gemía de dolor. — Hijo de puta, ¡suéltala! — Heitor pidió en un tono alto y autoritario.
— No te metas. — Heitor, muy irritado, tomó a Davi por la camisa, sacándolo de encima de Julia y le dio un puñetazo, haciéndolo caer al suelo, al ver a Julia caída, Heitor fue hacia ella, mirando sus brazos rojos y su boca sangrando, los moretones en su cuerpo, entonces la abrazó en un intento de calmarla.
— Ju...está todo bien ahora. — él dijo de forma acogedora, pero entonces Davi lo agarró por la camisa, haciéndolo levantarse, pero antes de que pudiera darle un puñetazo a Heitor, Marcos, el conductor, le dio un puñetazo en la nariz a Davi, que una vez más lo hizo caer al suelo, esta vez con la nariz sangrando.
— ¿Qué pasó? ¿No te atreves con un hombre, sólo con mujeres? — dijo Marcos, y luego le dio una patada en el estómago que lo hizo escupir sangre, en medio de eso, Heitor ayudó a Julia a levantarse, luego la abrazó.
— No te preocupes, Julia, estoy aquí. — Heitor dijo, Davi, al ver esa escena, se enfureció.
— ¿Quién es ese hombre, Julia? — preguntó, Davi era un hombre celoso y obviamente imaginó cosas erradas, pero Julia y Heitor estaban demasiado preocupados por la situación para intentar aclarar eso. — Qué genial, te vas a joder junto con tu amante, por eso quería terminar. — dijo mientras se levantaba del suelo.
— Vamos, Marcos, necesitamos sacar a Julia de aquí. — dijo Heitor, entonces los tres se dirigieron hacia el coche que seguía parado en medio de la calle y entraron en él. — Julia...¿ese es tu novio? — Heitor preguntó de forma comprensiva, mientras intentaba arreglar su cabello despeinado, ella, entre lágrimas, trató de responder.
— Era, terminé...me maltrataba, me agredía, no podía más, no podía más. — ella contó entre lágrimas.
— Julia, ¿cuándo comenzó esto?
— Hace más de un año...
— ¿Por qué no me contaste a mí o a Jade? A ti te habríamos ayudado. — Heitor dijo afligido, imaginando todo lo que ella ya había pasado a manos de ese loco.
— No quería incomodar. — dijo ella mirándolo a los ojos. Él, al ver la sangre escurrir en la comisura de la boca de Julia, sacó un pañuelo del bolsillo y limpió su rostro con extremo cuidado. Luego la acomodó en sus brazos en un abrazo reconfortante, donde ella terminó de desahogar su miedo y frustración entre lágrimas. Heitor, muy conmovido por la situación, le acarició el pelo, tratando de calmarla, pero parecía imposible.
El coche seguía su camino, en dirección a la mansión de Heitor. Julia ni siquiera se había dado cuenta, estaba disfrutando del consuelo que aquellos brazos le ofrecían; se sentía tan protegida, esa era una de las muchas sensaciones que Heitor le transmitía, una de las muchas en medio de la atracción que Julia sentía por él, una atracción que había comenzado cuando apenas tenía quince años. Al principio parecía solo admiración, el deseo de tener un padre a su lado, un padre maravilloso como Heitor era para Jade, su mejor amiga. Pero poco a poco, comenzó a notar que iba mucho más allá; lo deseaba, se perdía admirando a aquel hombre masculino y atractivo, imaginando tenerlo algún día, pero Julia se juzgaba por ello, él era mayor, padre de su mejor amiga y en ese momento, casado. Esa fue una de las razones por las que Julia dejó de ir tan a menudo a la casa de Jade y Heitor, la incontrolable atracción que sentía por él y que a toda costa escondía porque lo consideraba imposible, inalcanzable.
El imponente portón de la casa de Heitor se abrió. Julia seguía aferrada a él; él en ningún momento la apartó, sabía que después de aquel terrible acontecimiento, todo lo que ella más necesitaba era apoyo, y él estaba dispuesto a cuidar de la mejor amiga de su hija, Ju.
— Julia, ya llegamos. — susurró él. Ella abrió los ojos, luego miró por la ventana, viendo su casa.
— Señor Heitor, ¿por qué me trajo a su casa?
— Para ayudarte, necesitas calmarte, Jade debe estar en casa, te hará bien estar con ella. — dijo él de forma comprensiva. Ella solo asintió, entonces él abrió la puerta y salió; luego ella salió también. — Tu rostro está hinchado, ven, necesitas ponerte hielo en eso. — Heitor la guio hacia el interior de la casa, la dejó sentada en el sofá de la sala y fue a la cocina en busca de hielo. Allí, le informaron que Jade había salido con su novio, entonces regresó a la sala. Si su hija no estaba allí, él sería el responsable de dar todo el apoyo a Julia hasta que ella llegara, y eso no sería un gran esfuerzo, tenía mucho cariño por Julia. — Jade no está en casa, salió con Benicio.
— Está bien, entonces me iré a casa. — dijo ella ya levantándose, pero Heitor sostuvo su mano con cuidado y comprensión.
— No seas tonta, por favor, Ju, siéntate, déjame poner hielo en esas heridas.
— Señor Heitor, no es necesario, usted debe tener cosas muy importantes que hacer, ya le agradezco mucho lo que hizo por mí.
— Solo hice mi obligación, y no, en este momento no tengo nada más importante que cuidar de la mejor amiga de mi hija, Ju, eres de la familia. — dijo él con una sonrisa acogedora en los labios, luego llevó la mano a su rostro y tocó su labio, que había tomado un tono rojo, amoratado y estaba hinchado. — ¿Te duele?
— Un poco. — dijo ella, un poco avergonzada, él la dejaba así solamente por existir y estar allí, a su lado, tocándola con tanto cuidado y cariño, hizo que esa llama reavivara. Heitor tomó un cubo de hielo, lentamente comenzó a deslizarlo sobre su labio, y así lo hizo hasta que se derritió por completo.
— ¿Él siempre fue así, siempre te agredió? — preguntó él.
— No, él siempre fue muy celoso, pero al principio no me agredía, hace un año se volvió muy agresivo, y para mí, el colmo fue anoche, cuando me torció la muñeca por un libro que estaba leyendo, entonces decidí que lo mejor era terminar.
— ¿Por un libro? ¿Qué había en ese libro? — preguntó él un tanto perplejo, no le entraba en la cabeza que un libro pudiera causar tal reacción.
— Descripciones profundas de un hombre. — dijo ella un tanto avergonzada, Heitor sacudió la cabeza en negación y dijo.
— Lo hizo por pura maldad, esas personas son así, buscan pretextos para agredir, si nos hubieras dicho que esto estaba pasando, te habríamos ayudado.
— No quería incomodar, usted es un hombre ocupado, Jade ya tiene sus propios problemas y está tan feliz con su novio. No creo que sea justo que mis problemas interfieran con eso.
— Hace cuatro años tú también tenías tus problemas, tus cuestiones, aun así, estuviste al lado de Jade cuando ella estaba sufriendo por el divorcio, estoy eternamente agradecido. Eres una persona increíble, Júlia, yo y Jade habríamos hecho todo lo posible para ayudarte. — dijo él de manera dulce y comprensiva, lo que hizo que Júlia una vez más se desmoronara en lágrimas, entonces él la abrazó, acomodándola en sus brazos, con el rostro escondido en su pecho, Júlia siempre se ponía muy emotiva con las demostraciones de cariño. Su hermana, a pesar de haber dado la vida para cuidar de Júlia, trabajaba como enfermera para cubrir los gastos de la casa, hacía largos turnos, siendo así bastante ausente. — Ju, no llores, ahora va a estar todo bien.
— Papá...¿Júlia, está todo bien? — preguntó Jade al pasar por la puerta de entrada, viendo a su padre abrazando a su mejor amiga entre lágrimas, Júlia se apartó de Heitor y dirigió su mirada a Jade, que pudo ver los hematomas en el rostro de su amiga. — Ay Dios mío Ju...¿qué pasó con tu rostro? — preguntó Jade angustiada, Júlia solo sollozó.
— Fue el desgraciado de su exnovio, lo encontré agrediéndola frente a la tienda donde trabaja Júlia. — contó Heitor, viendo que Júlia no podría contar, entonces Jade se sentó en el sofá junto a ellos y la abrazó.
— Amiga, lo siento mucho, ¿cómo estás? Mira eso, tu rostro...— dijo Jade con lágrimas en los ojos, Júlia era como una hermana para ella y verla sufrir también la hacía sufrir. — todo va a estar bien ahora. — susurró Jade mientras la abrazaba.