Dominik. Me devuelvo hasta la habitación de mi hija sintiendo como me ataca un fuerte dolor de cabeza, se lo atribuyo a la falta de sueño, estos últimos meses he dormido poco, por no decir nada, y mi alimentación es horrible, siempre que vengo a casa de Aisha me invitan a comer y siempre me niego, y no es nada saludable lo que como por la calle, sinceramente debo considerar dejar la medicina, no soy muy buen ejemplo para mis pacientes que digamos. En cuanto entro a la habitación veo a mi madre y mi padre ambos tan emocionados que por un momento no puedo evitar sentirme feliz, las dos personas que me dieron la vida, junto a mi pequeña hija, todo fuera perfecto si Aisha estuviera aquí como mi mujer y que haya decidido darme una oportunidad. —Dominik, hijo— habla mi madre en su perfecto r

