Capítulo 1

1895 Palabras
Aisha Camino por los largos pasillos del hospital al lado de Stephan, hace unos minutos el Doctor Petrov nos ha dado nuestras áreas de trabajo. Al parecer será interesante realizar el internado en este hospital, el Doctor Petrov y el Doctor Thompson están para comerse, me sentí un poquito nerviosa ahora mismo frente a esos dos machos cuando se nos asignaban las áreas. Uff afortunadamente estoy soltera, inevitablemente me siento un poco culpable por ese pensamiento, Ethan mi exnovio era un buen chico pero realmente no lo amaba simplemente me gustaba la comodidad que me ofrecía aunque al final me harte de esa misma comodidad que no era más que simple rutina y monotonía, afortunadamente reaccione a tiempo. —Stephan —digo llamando la atención de mi compañero — ¿Recuerdas dónde queda sala de partos? —Pregunto como si nada, realmente no recuerdo donde queda. —Si —dice rápidamente —Está cerca de cirugía que es donde me toca. —Si —digo y sonrío de la nada, realmente a veces pienso que estoy loca, me río por nada. Casi siempre me siento feliz y eso no sé si es normal debería consultar pronto a un especialista. —Mira aquí es—dice y veo la puerta con el gran nombre de Maternidad arriba —Nos vemos luego —Anuncia mientras se va por otro pasillo. No me da tiempo a responder cuando ya se ha ido, lo ignoro y entro a la sala. Varias personas me miran fijamente en cuanto entro he inevitablemente sonrío, creo que debería dejar de reír tanto van a pensar que estoy loca. —Hola —digo a una enfermera que me mira —Me toca trabajar aquí, mi nombre es Aisha Hidalgo soy del grupo de intercambio imagino que ya le han informado —continuo sin dejarla hablar — ¿Quién es el encargado del área? Me gustaría presentarme y que me informen lo que tengo que hacer —concluyo. —Bienvenida —dice la enfermera—Soy una de las enfermeras de esta área mi nombre es Klara, el encargado de esta área es el Doctor Dominik —me informa mientras veo como se ruboriza —Si no está en su consultorio debe estar en parto —dice por último. —Bueno, iré a su consultorio, imagino su nombre está en la puerta. Ya quiero empezar a trabajar —digo sonriente mientras me marcho. Camino por el lugar y veo que es bastante grande y hay varias puertas pero ninguna tiene nombre, continuo caminado hasta que encuentro una que si tiene. Doctor Dominik Thompson. Oh, Thompson. Si mal no recuerdo Thompson era el Doctor buenísimo que estaba con el Doctor Petrov ¿Sera el mismo? Bueno imagino que él no debe ser el único con ese apellido. Le quito importancia al asunto y toco la puerta varias veces pero nadie abre, si es el Doctor Thompson que creo no va estar aquí. Bueno, empezare a trabajar sin avisarle a ningún superior sé que es irresponsable pero si no hay nadie no me puedo quedar sin hacer nada. Con ese pensamiento me doy la vuelta para ir a buscar a la enfermera con la que hable. En el camino voy distraída -Como siempre- pero entonces choco de golpe con un cuerpo duro y caigo al suelo, veo como cientos de papeles caen de manera desordenada. —Fíjate por donde caminas —Escucho esa voz ruda y levanto la vista rápidamente, entonces lo veo, el guapísimo y buenísimo Doctor Thompson se arrodilla a recoger rápidamente los papeles que se le han caído y yo por primera vez en mis veintitrés años de vida me quedo sin nada que decir, de cerca este hombre se ve jodidamente mejor— ¿Te quedaras ahí mirándome como si fuera un pedazo de carne? —Dice de la manera más arrogante mientras extrañamente me tiende una mano la cual rechazo y me pongo de pie sola. —En primer lugar— con un poco más de arrogancia que el —Fíjese usted por dónde camina, no se anda por la vida lanzándose encima de la gente —me defiendo —Y para su información no lo estaba mirando como un pedazo de carne—Miento —Simplemente estaba un poco aturdida —digo con mucha seguridad. —Si claro —dice mientras rueda los ojos, maldito imbécil —Si me permites, otros si tenemos cosas más importantes que hacer —dice y siento la sangre hervir en mi sistema, que se cree este maldito. Lo veo caminar con toda confianza mientras se aleja de mí y no puedo quedarme así y entonces camino detrás de él y lo tomo fuertemente por el brazo y el contacto con su piel nuevamente me deja muda. El imbécil arrogante se da la vuelta y me mira pero yo estoy mirando el punto en el que mi mano con su brazo se unen, miro embobada el tatuaje que tiene casualmente justo donde estoy tocando, La Vara de Esculapio con una serpiente enroscada, que es el símbolo principal de la Medicina, se encuentra perfectamente tatuada un poco más arriba de la muñeca del castaño arrogante pero malditamente hermoso que tengo frente a mi mirándome de forma acusadora en este instante, cosa que me hace reaccionar. —Váyase a la mierda—digo rápidamente tomándolo por sorpresa —Y métase su arrogancia por donde mejor le quepa—digo mientras me marcho. Para maldito, maldita y media. Camino con una cara de satisfacción y arrogancia de lo peor sin mirar atrás, mientras avanzo por el lugar me encuentro a la enfermera. — ¿Ya viste al Doctor Dominik? —Pregunta —Imagino que por lo que has durado que si —metiche, pienso. —Si supieras que no —digo con la sonrisa más falsa que puedo—He tenido un percance. —Oh, de todas formas seguro no lo encontraste hace unos minutos lo vi llegar, no se encontraba discúlpame por no averiguar antes. —No hay problema querida —digo falsamente —Si me permites ya quiero empezar a trabajar. —Déjame te acompaño con el doctor —dice ligeramente emocionada y es obvio que le gusta el dichoso doctor ese. —Vamos —digo mientras ruedo los ojos, inevitablemente pienso en el idiota de hace un momento, parece que es una costumbre que ambos tenemos. Camino al lado de la enfermera coqueta por el pasillo y llegamos al mismo consultorio en el que estaba hace un rato, la señorita a mi lado toca lentamente y se escucha esa voz de nuevo. No. Joder. No podía ser otro Doctor Thompson. La enfermera abre la puerta y el estúpido arrogante hermoso y grandulón Doctor Dominik Thompson se encuentra sentado rodeado de miles de expedientes, al parecer está muy atareado. — ¿Que necesitas? —dice mientras levanta la mirada y sus ojos rápidamente se encuentran con los míos. Extrañamente ahora me siento un poco nerviosa al saber que este cavernícola es el jefe de esta área. —Doctor—dice  Klara la enfermera con en un tono coqueto— Esta es una de las Doctoras de internado —Doctora, me gusto como sonó eso— Aisha Hidalgo—dice mirándome y yo permanezco tiesa en mi lugar —Estará en esta área y quiere que usted le explique lo que tiene que hacer, pero si prefiere la mando con otro de los doctores del área. —No —dice el rápidamente y me estremezco —Yo me encargo de ella —dice mientras se pone de pie —Puedes irte Klara. La enfermera coqueta-como la he bautizado- se marcha dejándome sola con el fulano este y estoy demasiado nerviosa. —Mucho gusto, Aisha —dice como si nada y puedo notar un acento ruso muy marcado —Que placer tener por aquí a una chica tan callada y sumisa —dice y puedo notar la burla y el sarcasmo en su voz lo cual me hace querer arrancarle la cabeza— Oh al parecer te han comido la lengua los ratones ¿Qué paso con la chica que me mando a la mierda hace unos minutos? Dice frente a mí y puedo sentir mi pulso detrás de la oreja. Estúpido, está equivocado si piensa que me va amedrentar. —Mucho gusto Doctor Dominik Thompson —digo de la manera más arrogante y coqueta que puedo— Igual es un placer para mi tener que trabajar con un Doctor tan amable y humilde como usted, sí que estoy encantada —Lo miro con una gran sonrisa y el idiota este pestañea sorprendido mientras me escanea complemente, me mira como si fuera un bicho extraño y no soy estúpida para no saber que está comiéndome con la mirada —Deje de mirarme como si fuera un pedazo de carne —repito sus palabras —Me gustaría que me dijera que tengo que hacer he perdido mucho tiempo ya y no he venido desde Estados Unidos a eso. Dominik me mira sin decir nada, su rostro esta desencajado y puedo notar que está enojado. —Puedes empezar aquí mismo guardando estas analíticas en sus respectivos expedientes, más tarde tenemos varios partos programados. —Claro, Doctor —digo muriendo de risa por dentro he dejado mudo a este idiota. 1 Aisha 0 Dominik. El resto de la mañana pasa y casi no me doy cuenta, he tenido que organizar muchos expedientes con el Doctor este, no hemos vuelto hablar más que lo necesario pero lo descubierto mirándome y lo sé porque yo también lo miraba. La tarde llega y me voy al área donde se realizan los partos, allí se encuentra la mayoría del personal trabajando. Cuando Dominik llega todos lo tratan con respeto a excepción de una tal Sheila que lo trata con más confianza, al parecer se conocen. Estuve todo el tiempo ayudando a Dominik, realizo cinco partos y dos cesáreas y dejando a un lado mi orgullo tengo que resaltar que el cavernícola este es un excelente profesional no puedo evitar sentir un poco de admiración hacia él. —Ya puedes irte, Aisha, es todo por hoy— dice y no me da tiempo a responder cuando se ha ido. Que le den. Salgo cambiada del área y me encuentro a Elijah uno de mis compañeros en el pasillo. —Aisha —habla cuando estamos frente a frente —Ya es hora, esperan por nosotros nos tenemos que ir, ve por Gretel está en urgencias no ha llegado, yo tengo que cambiarme aun. —Está bien ya la busco—digo mientras camino por los pasillos, ansió ver a Gretel, la amo pero dudo que le cuente lo que ha pasado hoy sé que pensara que estoy loca. Gretel es mi mejor amiga, nos conocimos cuando ella se mudó a Estados Unidos y desde entonces somos inseparables, cada una es perfecta a su manera. Somos muy diferentes ambas pero tenemos una hermosa amistad y no la cambiaría por nadie. Llego a una gran puerta que supongo es la de urgencia y abro. Gretel está de pie cerca de la misma junto al guapísimo Doctor Petrov, puedo notar que está un poco nerviosa y el la mira babeando aunque imagino que ella no se ha dado cuenta, es muy inocente. —Gretel— digo mientras sonrió ampliamente —Hola Doctor—dirijo mi mirada de ella a él. —Hola, ¿Aisha es tu nombre cierto? — pregunta el guapetón. —Sí. Vengo por Gretel, ya nos están esperando, si no está ocupada claro. —respondo rápidamente. —No, no, ya se pueden ir. —contesta amablemente muy diferente al idiota del Thompson —Bueno Doctor, nos vemos mañana. Tenga buen resto del día —dice Gretel nerviosa y quiero reírme ahora mismo. —Igual, Gretel —contesta el hombre y siento que estoy viendo una película y que no formo parte de la escena. Gretel se da la vuelta y ambas salimos de la sala, este ha sido un día interesante muy interesante para ser el primero. Siento que me divertiré mucho.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR