bc

Fearless

book_age18+
44
SEGUIR
1K
LEER
prohibido
una noche de pasión
HE
arrogante
valiente
bxb
pelea
campus
otro mundo
superpoderes
office lady
like
intro-logo
Descripción

Diez Héroes nacen para proteger Kaant, un reino próspero en tecnología y educación. Sin embargo, los problemas internos crecen cada vez un poco más, por lo que, Lavender, el Décimo Héroe, sólo busca alejarse de esa vida.

Sin embargo, luego de uno de sus muchas escapadas, termina metiéndose con Raven, un florista que, aunque parece ser una persona común y corriente, resulta ser uno de los criminales más buscados por los Héroes.

chap-preview
Vista previa gratis
Prólogo
El sonido de los zapatos de Oleander retumbaron en el eco de los enormes pasillos de la mansión. El hombre caminaba directamente hacia la última habitación de aquella parte de la casa. Su rostro era visiblemente uno de molestia. No solo Lavender estaba levantándose tarde — como ya se había vuelto habitual en él — sino que, encima, iba tarde a la recepción de la boda de Indigo.  Se detuvo con firmeza delante de la puerta dorada y soltó un gran suspiro mientras mantenía los ojos cerrados. Estaba harto de esta clase de situaciones. Abrió los ojos y luego la puerta, entrando con decisión. —¡¿Tú sabes la hora que es?! — Habló en un tono de molestia. Lavender despertó aturdido y asustado, aunque la voz de Oleander no estaba en un volumen demasiado alto, para Lavender, que recién despertaba, era demasiado molesto. —¡¿Sabes si quiera qué día es hoy?! — Dijo el hombre mientras abría las cortinas de las gigantescas ventanas. —¡Ah, por dios, cierra eso! — Gritó Lavender al sentir la luz impactar en su crudo rostro. —No me digas que estuviste bebiendo de nuevo anoche. —¡No lo hice! — Lavender se cubrió con sus sábanas de la luz. — ¡Por los Dioses, Oleander! ¿Puedes darme un respiro? El hombre se dirigió al joven y le arrancó las sábanas de encima, dejando al descubierto al menor. —Ningún respiro. Son las doce del medio día. Lavender abrió los ojos sorprendido y buscó un reloj cercano. Las manecillas marcaban las doce con cinco. —Mierda, no lo había visto. —¡¿Cómo ibas a verlo si sigues dormido?! —¡Ya, ya! Ahora me levanto — dijo Lavender mientras se sentaba en la cama y se rascaba la nuca. Oleander se cruzó de brazos, cerró los ojos y suspiró. Los abrió y miró al menor estirarse. —¿Cuándo serás responsable de ti mismo, Lavender? El menor parpadeó pesadamente, sin realmente prestarle atención al otro, aún luchando por no quedarse dormido. —Soy responsable — mintió el menor. Oleander dobló la sábana mientras hablaba. —¿Ah, lo eres? — Preguntó molesto. — ¿Es por eso que te levantas a esta bendita hora en la boda de tu hermano? —Técnicamente no somos hermanos. —Técnicamente, nada — Oleander miró con severidad al menor —. Somos Héroes, somos hermanos. Lavender finalmente se levantó de la cama y avanzó a su baño. —¿Sabes que un día no estaré para decirte qué hacer todo el tiempo? — Volvió a decir. Lavender puso los ojos en blanco mientras lo escuchaba desde la otra habitación al escuchar aquello. Tomó su cepillo de dientes y su pasta. —Aquí vamos de nuevo — dijo con fastidio. —No estaríamos en esta situación de nuevo si fueras aunque fuese un poco más responsable — Oleander comenzó a hacer la cama del menor —. Por ejemplo, sabes que mañana tienes tu examen, ¿cierto? Lavender frunció el ceño. El silencio fue audible. Oleander apretó los labios con furia. —¿Ni siquiera recuerdas el bendito examen? —No, no, lo recuerdo — Lavender mentía —, estoy completamente preparado. —Lavender. —Lo juro — se llevó el cepillo a la boca —, podría tomarlo ahora mismo. Oleander se sujetó el entrecejo con malestar. —Bien, entonces que así sea — dijo firmemente. —¿Eh? —El examen, hagámoslo ahora. —Ol, voy tarde a la recepción — Lavender escupió el agua y se limpió las manos. —Responderás mientras terminas de prepararte — insistió Oleander mientras se acercaba al clóset. —¡Esto es drástico! ¡Incluso para ti! —¡Primera pregunta! —Oh, dioses — dijo para sí mismo el menor, que se apresuró a salir del tocador — nunca he pedido nada, pero necesito su ayuda ahora mismo. Lavender miró al mayor buscar entre su ropa. Sus nervios eran visibles en su rostro. —¿Quiénes fueron los doce profetas que anunciaron la llegada de los Diez Héroes? —Eh... — el menor se tomó más de lo esperado. —¿No? ¿Nada? ¡Bien, segunda pregunta! —¡Ol, en serio! —¿Por qué se nos asignaron nombres de flores? —Oh — Lavender sonrió —, porque quieren que creamos que somos creaturas de la naturaleza y gracia de los Dioses — incluso Oleander parecía sorprendido de que supiera la respuesta, hasta que volvió a hablar —, o una mierda así. Oleander suspiró y salió del clóset, en sus manos llevaba una bolsa, que parecía contener un traje adentro. —Tercera pregunta. —Vamos, nene, estoy preparado — dijo Lavender sacando la lengua. El mayor lo miró con molestia pero volvió a hablar. —Nuestras visiones, ¿qué nos muestran? —Ah... los enemigos, a los que haremos bang, bang, hijos de puta. —Erróneo — contestó Oleander —. Nos muestran nuestras amenazas, todo aquello que puede interferir a nuestras misiones y metas. —¿Cuál es la diferencia? —No todas nuestras visiones nos muestran a quién debemos... eliminar — Oleander sacó el traje y se lo tendió al menor, que lo tomó y comenzó a ponérselo —. En ocasiones verás... políticos, que quieren cambiar nuestras intenciones... o quizás al pueblo, molesto por nuestras decisiones tomadas en batalla. Lavender no respondió y siguió poniéndose cada parte de la ropa. —Cuarta pregunta. —Ajá. —Explícame las funciones de las piedras preciosas. —¿Y cómo coño esperas que sepa eso? —Es lo que hemos estudiado los últimos seis meses. Lavender rodó los ojos. Oleander cruzó los brazos. —Son lo que nos otorga poderes, ¿recuerdas? Lavender miró a Oleander fijamente, deteniéndose por completo. El mayor apretó los labios. —Todos nuestros poderes son... naturales, nos fortalecemos con los regalos de los Dioses. Recuérdalo. Las piedras preciosas nos dan sus virtudes. El menor exhaló. —Quinta pregunta. —Por dios, ¿cuánto tiempo seguirá esto? —Dijiste que estabas preparado ¿no? — Se burló Oleander. — Bien. ¿Qué puede ser mortal para un Héroe? —Uh... nada. Ol asintió. —Somos seres casi divinos. Aunque, parte de la profecía es, que sólo un Héroe puede asesinar a otro Héroe. —Lo recuerdo. —Sin embargo... nunca ha pasado antes y, realmente dudo que pueda ser posible que uno de nosotros intente si quiera atacar a otro. Lavender estaba casi listo, se sentó en la cama y se puso sus zapatos. —Sexta pregunta. —Dispara. —¿Qué son los lazos? —Ah... ¿no era algo sobre... sexo? — Lavender hizo una mueca al pronunciar eso. Oleander rodó los ojos. —No te comportes como un niño, ya eres un adulto y en cualquier momento... — el par se miró, con un poco de incomodidad de por medio —, olvídalo. Y estás casi en lo correcto. —Aplausos para Lave. —Pero no del todo. Un lazo se crea cuando contraemos matrimonio y sí, cuando lo... hacemos... con una doncella. —No te pongas nervioso. —Séptima. Lavender exhaló, listo para ser atacado nuevamente, pero entonces alguien más llamó a la puerta. Ambos miraron y vieron a Aster entrar a la habitación. —Ollie, Levie, lamento interrumpir su extraña sesión de estudio, pero Azami necesita algo de ayuda con el tema de la seguridad en la recepción. —¿Qué es lo que sucede? —Sólo... ¿podrías controlarlo? Está algo estresado. Oleander suspiró. —Voy enseguida. Aster miró a Lavender, quien le agradeció el rescate con un gesto mudo. Aster le guiñó el ojo y, en cuanto Oleander salió, lo siguió. Lavender suspiró y miró hacia la ventana. Era un día soleado. Se echó en la cama. Ahora tenía que salir a afrontar su mierda de puesto.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Omega

read
100.4K
bc

Mi sexy compañero de piso

read
2.0K
bc

El Destino Del Dragón: Un Matrimonio Inevitable.

read
3.4K
bc

Policía Encubierto

read
2.7K
bc

El Príncipe y el Esclavo

read
22.1K
bc

Eres lo que deseo

read
4.7K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook