Pocos minutos transcurrieron antes que Peter y Páris entraran a la habitación a ver por qué tanto alboroto por la mañana. Lo que se encontraron resultó tan gracioso como incómodo para todos los presentes a excepción de una. La propia Charlotte, cuya desnudes apenas estaba cubierta por una delgada sábana blanca, destilaba un aire de inocencia genuino, como si para ella, ese tipo de situaciones fuesen de lo más normal. No parecía importarle que Tyler u otras personas pudieran verla desnuda. - No entiendo – dijo Charlotte inocentemente, con la cara de una niña, pero el cuerpo de una mujer. - Tyler por amor a… ¿No me digas que apenas la conoces y ya…? - Claro que no Peter. Todo esto es un malentendido – reprocha Tyler lleno de vergüenza. - Se nota que lo es – recalca Páris y mira a la jove

