La noche era joven. Apenas las diez. Los estruendos se seguían oyendo desde la lejanía de la mansión Moon. Todos en aquella sala de estar se hallaban extremadamente confundidos por lo que estaba sucediendo. Lo que acababan de escuchar de boca de aquel m*****o de la iglesia, era insólito. ¿Todo era culpa de aquel lobo plateado? ¿En verdad era así? Ellos no dejaban de cuestionárselo hasta que de pronto escucharon una voz desde fuera pidiendo que le abrieran. Se trataba de aquel muchacho. Peter le abrió la puerta y el muchacho con una petulante sonrisa entró a la mansión. Saludó a todos como si nada estuviera pasando y a su lado se hallaba la conocida de Dayane. - ¿Liz? ¿Qué haces aquí? - Inquirió Dayane sorprendida de su presencia. - Yo... - Hay demasiado caos allá afuera y por mi culp

