La noche había caído, atrapando a los dos muchachos en el café Luna de plata durante su turno de trabajo. El lugar estaba concurrido y lleno de estudiantes de preparatoria. Tyler se había hecho muy popular y todas las chicas que llegaban al café le pedían tomarse fotos con ellas. Los chicos por otro lado siempre lo llamaban a sus mesas para contarle algún chiste o simplemente para saludarlo. Algunos lo tenían en muy alta estima. Charlotte solo podía sonreír al verlos a todos tan emocionados por saludar a Tyler, y pese a su cercanía al muchacho y fuerte sentido de posesividad natural en las parejas de lobos, para ella no representaban amenaza alguna ninguna de las chicas que se le acercaban a Tyler, pero había una que no podía tolerar y justo tuvo que aparecer en ese momento. Habían pasad

