CAPÍTULO VEINTISÉIS Sofía miró hacia atrás por encima del hombro, intentando avistar a las personas que la estaban siguiendo. Pero no vio nada. Dentro, su miedo crecía, forzándola a avanzar. Giró hacia una calle lateral y los pasos todavía iban al mismo ritmo que los suyos. Los escuchó con más atención. Seguían el ritmo de sus propios pasos, acelerando a la vez, reduciendo el ritmo cuando ella vigilaba a su alrededor en busca de amenazas. Había demasiados pensamientos en la ciudad para estar segura de quién la estaba siguiendo o por qué, pero estaba segura de que por lo menos había tres pensamientos diferentes que la seguían de cerca. Caminaba más deprisa y los pasos aceleraban con ella. Rompió a correr. Escogía las direcciones al azar, dirigiéndose hacia la oscuridad sin importarle ha

