Capítulo 3. UNA PAREJA PARA TODA LA VIDA

1757 Palabras
Subieron al auto para dirigirse al mercado, Hugo puso su música favorita, cuando Koral escuchó actuó como una niña pequeña, era la primera vez que escuchaba música, por lo que tocó piloto y copiloto y preguntó de manera emocional. - // ¿Qué es eso? // - el auto dio un volantón y casi se voltea, Aydan la miró enojado y le dijo en tono fuerte. - Koral, no hagas eso, debes avisarme que me vas a hablar cuando me encuentre ocupado, pudimos habernos accidentado – ella bajó la mirada y dijo con voz temblorosa. - // Lo siento //, hizo un puchero que a los ojos de Aydan se vio hermoso, este sintiéndose culpable le respondió. - Quien debe disculparse soy yo, es que tu efusividad me tomó por sorpresa – a Hugo le resultaba extraña la actitud de su padre, por lo que aunque no dijo nada, una sonrisa pícara apareció en su cara. Cuando llegaron Aydan estacionó su auto, después de bajar se acercó a Koral y le preguntó. - Koral, ¿cómo es el proceso de salida de tu cola?, aquí hay mucha agua por todos lados y no quiero un accidente – ella sonrió, le agradaba la preocupación que mostraba Aydan en cada momento, lo tomó de la mano y le respondió. - // Mi cola se impone cuando me sumerjo en agua de mar // él arrugó sus cejas y le apretó mas la mano. - ¿Sólo si te sumerges? . - ella asintió. - // Sí, si me sumerjo en agua dulce como lo hiciste en la casa mis piernas se imponen, pero si lo hago en agua de mar, mi cola se impone.// - - Ok, sé que vas a ver cosas que no te gustan, por favor si te sientes mal, me avisas – ella asintió, mientras Hugo tiró de la manga de su papá. - ¡¡¡PAPÁ!!!, ya te dije que no pasará nada - Aydan le puso su mano libre detrás de la cabeza y se despeinó el cabello gruñendo mientras miraba a su hijo, aún así caminó hacia la entrada de la mano de Koral. Había muchas personas a pesar de ser tan temprano en la mañana, Koral se sentía realmente feliz; para ella el contacto físico era tan natural como la desnudez, por eso no entendía por qué los humanos se vestían con ropas tan horrendas, además mantenían tan distanciados en lugar de compartir su calor con otros por medio del tacto. Para Aydan era incómodo su contacto, no porque no le gustara, al contrario, porque lo hacía, su esposa había muerto hace cuatro años y desde eso él no había tenido contacto con ninguna mujer y Koral era tan inocente que ni siquiera se imaginaba los pensamientos que provocaba en él, aún así tomó su mano y trató de conducirla por donde no hubiera tanques con agua de mar que era muy común en un mercado de pescadores. En una cubeta iban poniendo pescados después que ella daba su aprobación, mientras escogían pescados no se dieron cuenta y entraron al área de los crustáceos, empezaron a caminar cuando de pronto mas que escuchar sintieron en su cabeza un fuerte dolor por un grito de Koral. - // ¡¡¡ASESINOS!!! – Aydan soltó la cubeta y sujetó a Koral con ambos brazos, pero ella seguó gritando en su cabeza y llorando. - Koral, ¿qué pasa? - preguntó Hugo, él sólo podía escuchar el mismo grito ahogado repitiendo la misma palabra “// ASESINOS //”, mientras Aydan seguía la dirección de su mirada. - Las langostas – cuando Aydan miró hacia allá vio lo que seguramente había alterado tanto a Koral, un puesto de comida donde estaban matando las langostas de forma brutal sumergiéndolas en agua hirviendo, mientras éstas gritaban de manera salvaje. Aydan tomó a Koral en brazos y la sacó del lugar mientras hugo los seguía de cerca, al estar en contacto con ella, él escuchaba como ella murmuraba la misma palabra una y otra vez, además respiraba con dificultad y temblaba, Aydan dejó a Koral en el puesto de atrás del auto y le dijo a Hugo. - Trae un vaso con agua de mar, algún pescador debe tener. – Hugo salió corriendo sin responder, se sentía culpable, su padre se lo había advertido y él no había escuchado, ahora Koral estaba sufriendo. Mientras tanto Aydan acomodó a Koral lo mejor que pudo, le puso una manta para el frío pero el dudaba que su temblor fuera por ese motivo, trató de no tocarla porque no quería volver a escuchar su llanto, por lo que se puso un par de guantes para poder acariciar su rostro y hablarle al oído. - Koral, ya estamos lejos, no volverás a ver eso, trata de tranquilizarte Koral, te llevaremos a casa – en ese momento llegó Hugo con el vaso con agua, él lo tomó y se lo puso en los labios a ella, al principio no quería, pero cuando sintió el olor de la sal bebió el agua poco a poco, fue mejorando su respiración hasta que abrió los ojos. - // Lo siento// - dijo con lágrimas en los ojos. - Por escenas como estas no quería que viniéramos.- respondió Aydan. - // Es qué fue muy cruel, la forma como los asesinan, no tienen piedad, Croc gritaba suplicando piedad hasta que murió // - Hugo la miró con curiosidad. - ¿Croc?, ¿lo conocías? – - // Era mi amigo// - ella continuó llorando. - ¿Ustedes no comen langostas? – la curiosidad de Hugo siguió atacando. - // No se trata de comer o no comer, es la forma como las asesinan, ellas sufren mucho, nosotros no las matamos de esa forma. // - - ¿Entonces cómo? – Aydan encendió el auto y poso la calefacción, aunque era verano las madrugadas eran muy frías y Koral todavía temblaba, él seguía escuchando su conversación con Hugo porque en ningún momento permitido que Koral dejara su contacto, estaba muy interesado en saber todo de ella. - // Ellos nacen para alimentarnos y lo saben, así que viven una buena vida y cuando es momento llegan a nosotros a cumplir su destino // - Hugo arrugó las cejas tratando de entender. - ¿Cómo si se suicidaran? – Koral sonrió con tristeza. - // No, alimentarnos es su propósito en la vida y su especie se preserva, además, nosotros cuando estamos en el mar no necesitamos comer tres veces durante el ciclo del sol como hacen ustedes, sólo comemos el primer día de cada lunación (ciclo de la luna), el resto de tiempo nos nutrimos con los pequeños animales y plancton que respiramos por nuestras branquias. // - - ¿Branquias?, ¿tienen branquias? – Hugo estaba fascinado recibiendo toda esta información. - // Si, pero ahora están escondidas, cuando sea la hora de irme y vuelva a mi cuerpo te las muestro. // - Hugo bajó la cara con tristeza. - ¿ Y cuando te vas?, ¿piensas irte por culpa de los que pasó hoy? – - // No, claro que no, pero el tiempo aquí y en el mar es diferente, un día es un ciclo lunar completo y el primer día del inicio del ciclo debemos presentarnos a un gran banquete. // - - ¿Qué es lo del banquete? – Hugo seguía preguntando y Aydan sin decir nada escuchaba con mucho interés, Koral sonrió, por lo menos hablar con Hugo le hizo olvidar un poco el horror que pasó su amigo. - // Es como una reunión que hacemos todos los clanes, en ella comemos y conocemos a otras sirenas o tritones para hacer pareja, para un humano es como si nos reuniéramos todas las noches a cenar // - - Las parejas, ¿Son humanos? ¿ o sirenas? – Hugo insistía en preguntar, Koral respondía sin ningún problema. - // Como te dije, el tiempo allá es diferente, un día se da por un ciclo de la luna, es decir que lo que para los humanos es aproximadamente un mes, para nosotros es un día, por eso vivimos cientos de años humanos, procuramos no hacer pareja con los humanos porque mueren muy rápido y sufrimos mucho, nosotros sólo tenemos una pareja para toda la vida // - - ¿Para toda la vida? – esta vez quien preguntó fue Aydan, ella lo miró y se sonrojó, no se había dado cuenta que él le estaba sujetando la mano todavía. - // Si, es como tu pareja predestinada, encontrarla es difícil, pero si la encontramos viviremos y moriremos juntos. // - - ¿Morir juntos? – Aydan seguía interesado. - // Si, si uno muere, el otro también, es como si nos cortaran el hilo de la vida // - Hugo y Aydan se quedaron cayados el resto del camino, Aydan estacionó el auto y luego ayudó a bajar a Koral, Hugo no la soltó en ningún momento, en el camino a casa Hugo hizo la última pegunta. - Si debes volver antes del próximo ciclo lunar, faltarían aproximadamente 18 días humanos. – - // Si, así sería mas o menos // - - ¿Y qué vamos a hacer durante esos 18 días?, es decir, tu te quedaste para conocer, debemos viajar o algo así – Aydan miró a su hijo y sonrió. - Creo que eso lo podemos discutir mañana, vamos a hacer la cena, ¿Koral necesitas agua de mar o algo así? – ella negó con la cabeza. - // Con la que tomé es suficiente por ahora, pero necesito sumergirme por lo menos en dos días. // - Ok, entremos y revisamos que vamos a hacer, además hay que comer algo. – Aydan estaba viviendo un conflicto en su interior, por un lado le asustaba poner en peligro a su hijo al tener contacto con Koral y por otro, lo que sentía cada vez que estaba cerca de Koral; su esposa había muerto hace años y desde entonces ninguna mujer le había hecho sentir nada, sin embargo cuando veía a Koral no podía dejar de mirarla, quería estar pegado a ella todo el tiempo, le agradaba escuchar sus historias por que quería conocer más de ella y cada que ella lo tocaba sentía un calor que le recorría desde su estómago a su columna vertebral, no sabía que era exactamente lo que le pasaba, pero estaba dispuesto a permanecer a su lado para averiguarlo.
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