- Eso es, ahora que lo entiendes, ¿puedes darme un beso? – ella se tapó la boca y negó. - Si lo hago ahora, como podré controlarme- Se quedó callada unos segundos y continúo – peor aún, como podre controlarte. – Destan soltó una carcajada, se levantó de la cama en la que estaban sentados y salió de la habitación con destino a la playa tomados de la mano, luego de un rato Sea preguntó. - ¿Puedo preguntarte algo? – el tarareo en respuesta – no te rías de mi – él volvió a tararear – Cuando me besaste, noté que esa parte de tu cuerpo cambió de forma, ¿por qué? – él la miró con un aire de picardía en sus ojos. - ¿Cuál parte? – ella se sonrojó y a él le encantó esa faceta de ella que nunca podría ver mientras estuvieran en el océano. - Esa - Ella miró hacia abajo y señaló con el dedo la ent

