-Solo accedí a que me llevaras a casa, porque no quería que volvieran a pelear, pero no vamos a ir a casa. —Miguel me miró frunciendo el ceño, así que le aclaré: —Vamos a hablar, necesito que me aclares muchas dudas. —Conozco un lugar donde podemos hablar tranquilos. —Giró el volante hacia otra dirección. Dejé que me guiara a donde fuera que nos lleva mi auto. Cuando dije que me llevaba a donde quisiera que fuéramos, no creí que me traería a un lago a estas horas de la noche. —Bonito lugar, —todo estaba en silencio y una luna llena se extendía en el cielo nocturno dando una hermosa vista al lago. —Bajémonos. —Abrió su puerta y yo hice lo mismo. Caminó hasta un pequeño puente de madera para llegar al lago, lo seguí. En mis libros se podría narrar este tipo de lugares, pero nunc

