-Come —un plato fue arrojado a mí. Eran restos de comida que no parecían apetecibles. Me dieron arcadas así que lo hice a un lado, El hombre que se llamaba Edgar se dio cuenta. ¿A la princesa no se le apetece desayunar unos huevos y waffles? —Su sarcasmo era apestoso, específicamente qué quiere desayunar la realeza? ¿Un filete o pan francés en su suite? —Le lancé una mirada mordaz. Él me dejó otra. —Deja tu sarcasmo para otro día —dije molesta, había despertado con un dolor de espalda horrible y pasé la noche en un lugar frío y llenos de insectos que escuché toda la noche. No dormí hasta la madrugada, y ahora este idiota quería que desayunara unos huevos crudos y waffles quemados ¡Ja! Su cabeza se inclinó para reír y entonces vi su tatuaje; era una serpiente que se inscribía en

