—Reconozco en este momento que no debí hacer eso… —suelto al fin, mirándolo a los ojos. Mis propias palabras me saben a hiel, pero sé asumir mis errores y este sin duda ha sido uno muy grave. Perdí la clase, me comporté como una salvaje y me expuse a una situación que ahora no sé cómo terminará—. Sé que hice mal en pelearme así, ahora comprendo que no fue el lugar ni el momento para ponerle un alto a esa mujer, pero en tu cara te digo que no me arrepiento de darle su merecido. También te digo mirándote a los ojos, que lo único que esperaba de ti era al menos que me preguntaras o te percataras si estaba bien, Eros. —¿Cómo quieres que te pregunte frente a todos los empleados de la empresa si tú misma no quieres que se enteren, Siena? Asiento. También sé muy bien que tiene razón, pero mi la

