Me sujeto mi abundante cabello en una coleta alta, mirándome fijamente en el espejo. No me gusta mucho sujetarlo, prefiero tenerlo suelto, pero cuando se trata de entrenar, lo hago por más comodidad. Hoy mi rutina de ejercicios se ha visto cambiada debido a los acontecimientos de la madrugada. Cando él se fue, yo corrí de puntillas a mi habitación, me metí debajo del cobertor y me mentalicé en dormir al menos una hora, pero mis intentos fueron en vano. Era demasiada la adrenalina en mi sistema que me resultó imposible hacer que mi cerebro se desconectara, así que solo usé mi teléfono, navegando por la red muy relajada, enterándome de cositas muy interesantes. Estoy trasnochada, cansada, porque ahora el sueño sí me ha golpeado, pero no dejaré de trotar al menos una hora el día de hoy. Yo

