Karlf miraba fijamente a aquellos dos hombres que se suponía eran soldados. - No es nada personal su majestad, verá usted... el Rey piensa que usted ya no está en condiciones para gobernar. - ¿Así que Zarad los ha enviado a matarme?. Preguntó Karlf con tono grave. - ¿Zarad?... no. Artemis. Karlf palideció. - ¿Mi propio hijo?. - En realidad nos envió a asesinar a Fenhir y a Calisto también. Sin embargo supongo que a para estas alturas ya estarán muertos dado que un ejército evilheriano los estaba esperando en Dessen. Karlf sintió como un profundo y agudo dolor se abría paso en su pecho, le costaba respirar y sentía las extremidades tan pesadas. Estaba devastado, triste y tan lleno de... rabia. Eso era exactamente lo que sentía, rabia. - Bueno jóvenes, supongo que no tiene sentido

