Los gritos de Feist eran insoportables, incluso Stavros parecia ya haber tenido suficiente con la tortura, sin embargo Calisto y Fen se habían ensañado tanto con el chico que parecía que no se detendrían nunca. - ¿Cómo es que aún no ha muerto?. Preguntó Johen muy sorprendido. - Creo que Clint le sana y ellos le vuelven a herir una y otra vez. Contestó Stavros mientras tonteaba con una ramita seca. El resto de los hombres guardaban silencio. - ¿No creen que sería mejor matarle de una vez?. Preguntó angustiado Juno - Digo, yo se que asesinó al Rey Karlf, sin embargo soy médico, no puedo evitar sentir empatía y compasión por otro ser humano. Un alarido de dolor se escuchó del interior de la cueva, erizandole a todos la piel. - ¡Por favor se los suplico, matenme! Rogaba el chico. -

