Calisto se limpiaba la sangre de las manos, el olor a hierro le estaba comenzando a dar náuseas. - ¿Estás bien?. Preguntó Fen quién se puso a su lado. - Sí. Fen miró a Calisto con detenimiento, fue entonces que el joven comenzó a llorar en silencio. - ¿Que he hecho?. Se lamentó Cal. Fen le abrazó como cuando era un niño. - ¿A qué te refieres?. - ¿Que fue lo que hice? Torturé a otro hombre. Fen le hice cosas horribles cegado por la rabia y el rencor, sin embargo ahora me siento mucho peor. Fenhir comprendía bien a lo que se refería Cal, él también se sentía exactamente igual que él. - Yo también, lo más probable es que Zarad termine con su sufrimiento. - ¿Tu crees?. - Es lo más lógico. Yo lo haría. Cal asintió en silencio. - Jamás volveré a dañar a nadie de esa manera Fen, n

