Calisto contemplaba las hermosas vistas que ofrecía Baradroz, se hayaban muy cerca de Baalos, a los hombres no les había caído muy bien la noticia de regresar por el mismo camino ya transcurrido, sin embargo órdenes eran órdenes y no tenían más remedio que obedecer. Cal llevaba todo el camino en silencio cuando Johen le alcanzó y al fin estuvo a su lado, iba con él sin embargo no decía nada. Johen comprendía a la perfección la sensación de pérdida por la que estaba atravesando Calisto. Después de un largo rato el muchacho rompió el silencio. - Ahora que has matado a Philos... ¿Has encontrado la paz?. Le preguntó Calisto. - Sinceramente no. Siempre me imaginé que cuando le matase me llenaría de paz, sin embargo ahora que ha muerto siento que no puedo encontrar ese tan anhelado sentimi

