Todo el mundo estaba ebrio y muchos habían perdido ya la conciencia acusa del vino. Ferenc estaba desmayado en medio del patio. - Este cabrón ya murió. Exclamó Stavros. - Pues yo estoy apunto de hacerlo también. Contestó Darío arrastrando las palabras. Cal, Clint, Stavros y Johen eran los únicos que estaban sobrios, los otros cuatro estaban tirados. - Clint hay que llevarlos dentro, está helado aquí afuera y si los dejamos tumbados en el suelo morirán de frío. Le pidió Calisto en voz baja. - Excepto Darío. Observó Stavros. - Ya voy... Respondió Clint, luego cerró los ojos como pensando y de repente Mitten, Juno, Ferenc y Darío se incorporaron como si nada. Totalmente sobrios. Stavros miro a Clint boquiabierto. - Gracias Clint. Dijo Darío. - Sólo no vuelvan a embriagarse. R

