Fenhir parecía petrificado al ver un montón de copas llenas de sangre a rebosar a lo largo de una mesa repleta de bebidas de distintos colores. Del otro lado del salón una larga mesa muy ancha se exhibía un enorme banquete como para atender a 100 personas. Los platillos eran bastos y todo lucía exquisito, sin embargo los recién llegados parecían reacios a tomar cualquiera cosa que se les ofrecía ahí. Astaroth se fue a sentar en una de las tantísimas sillas y observó a los seis individuos que le miraban con atención. - Esos tres diablitos que les acompañan… Son muy cómicos, ¿De donde los sacaron?. Les preguntó de repente. Calisto entonces sintió ganas de proteger a Ki, Ni y Mi al verlos resguardarse temerosos detrás de Fen. - Son mios. Me los obsequio Luzbel… los hizo hace miles de a

