Carlos no pudo reaccionar. Se quedó estático sin pronunciar una palabra. El pánico se apoderó de él; pensaba que no sería un buen padre, su familia no había sido un ejemplo. Se soltó del agarre de Eliza, se llevó las manos al cabello, su semblante en vez de demostrar emoción como ella pensó, denotaba profunda seriedad. —¿No va a decir nada? —cuestionó Eliza, con decepción, trataba de contener las lágrimas que amenazaban con brotar de sus ojos, su pecho subía y bajaba respiraba alterada. —¿Vos estás segura? —balbuceó él. —Mi período no me ha llegado hace una semana y siempre he sido regular —comentó la joven con tristeza—. Le recuerdo que no usamos protección. —Fuimos un par de irresponsables —afirmó él sin darse cuenta de que su actitud lastimaba a Eliza, la joven no pudo contener su t

