Carlos, dolido, confundido, desconcertado, descargó su cuerpo encima de la isla central de la cocina, con las manos temblorosas abrió el sobre que Elizabeth, le entregó. La palabra: NEGATIVO salió a relucir ante sus ojos. Horas atrás apenas asimilaba de idea de ser padre y formar una familia y ahora en menos de un minuto, no tenía nada. Se llevó las manos al rostro no entendía la actitud de Elizabeth. —Ya puede respirar tranquilo doctor Duque, su sangre de realeza, no se va a mezclar con la de una simple empleada —cuestionó ella aún dolida por la actitud de él. Carlos giró su rostro hacia la chica, quien lo observaba con mucha ira, mientras la mirada profunda, oscura y melancólica de él se posó sobre sus ojos. —Si lo que vos querés es terminar conmigo lo acepto —respondió con firmez

