*Samantha* Muchas mujeres cuando están embarazadas se vuelven un mar de sentimientos incómodos y comienzan a llorar por todo y con todos. En mi caso, me he convertido en una máquina de mal humor, lo cual hace que, hasta la más mínima cosa, me haga enojar a tal punto que quiero romperle la cara a cualquiera. Los minutos se hacen eternos y la conversación cada vez mas larga, hasta que ya no aguanto las ganas de interrumpir a mis cuñados falsos para ir a la habitación con Leonard; necesito que me aclare las cosas de una puta vez, antes de que se me olviden o se me pase la rabia. -Leo, estoy cansada. ¿Podemos irnos a la cama? – trato de sonar muy calmada para no asustarlo. -¿Por qué no subes primero? Luego te alcanzo – me sonríe. Imbécil, ¿Crees que no se que me estas evitando? -No, quie

