“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad” **** Nash Gayson Chloe me observaba con la cabeza ladeada, como buscando un pequeño indicio de mentira en lo que le había dicho. Y es que desde la noche en la que estuve con la amiga de Indiana, no había vuelto a hablarle, pues simplemente no encontraba las palabras adecuadas para decirle que la había engañado con otra mujer. Hasta hoy. Sí, fui capaz de confesar mi engaño, aunque admitía que había mentido en algo muy importante; pues le había confesado que no había significado nada para mí, cuando lo cierto era que, aun no lograba poder sacar esa noche de mi memoria. Cada día que había pasado desde entonces, me la pasaba observando fijamente mi celular, en la espera de que tal vez Bea

