“Si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a una persona o a un objeto” ***** Apoyé mis brazos en el respaldo del cómodo sofá en el que me encontraba sentada. Hacía mucho no venía a este lugar, el cual se basaba en una elegante cafetería en uno de los centros comerciales más prestigiosos de Chicago. Dicho lugar, se había convertido en el sitio favorito para ir a tomar café de mi hermano Carter, quien decía, que ese era el sitio más limpio que conocía. Justo ahora, nos encontrábamos esperando nuestros dos cafés helados y las galletas de almendras que nos gustaban. Habían pasado tres semanas desde que había cometido el error de acostarme otra vez con Nash Grayson, quien, a como lo supuse, después de lo que pasó entre nosotros, no volvió a buscarme. Lo cual dolía como el inf

