Horas más tarde, Violet se encontraba en una de las mesas de la cafetería. Al ser nueva y no conocer a nadie, a pesar de haberse presentado tan solo unas horas antes a sus compañeros, se sentó sola. Había escuchado a algunos murmurar que tenía suerte de trabajar allí, siendo la única graduada de una prestigiosa universidad australiana; la consideraban la "cerebrito", un apodo que la hacía estremecer. A pesar de sus logros, la presión de ser la mejor comenzaba a pesar sobre sus hombros. —¡Atención, por favor! —la voz clara y firme de una mujer alta, de cabello corto, resonó en el comedor, atrayendo la atención de todos—. Hoy es el primer día de algunos, y quiero que se sientan bienvenidos. Así que he pensado en organizar una reunión después del trabajo. ¿Qué opinan? Violet se acomodó en s

