A pesar de que el clima era adverso, Dominic no dudó ni un instante en salir a correr temprano por la mañana. El reloj marcaba las seis cuando, decidido, puso un pie fuera de su habitación, listo para ejercitarse. Descendió a la cocina en busca de una botella de agua y, tras llenarla, salió de su hogar trotando hacia la cancha deportiva, que se encontraba a tan solo unas cuadras de distancia. Aunque contaba con un gimnasio bien equipado en casa, prefería comenzar su calentamiento en aquel espacio abierto, donde podía disfrutar de la amplitud y la libertad de movimiento. Esa mañana, había despertado sobresaltado, una experiencia que no era nueva para él. Las pesadillas lo acosaban con más frecuencia de la que le gustaría admitir, y este mal sueño solo contribuía a empañar su estado de ánim

