Capítulo 40

1205 Palabras

La llamada de esa mañana hizo que el humor de Caleb, de por sí áspero, empeorara. Sus socios gringos estaban impacientes. Cada minuto que pasaba era dinero perdido. Y no era poco lo que ya habían invertido: maquinaria pesada, estudios de suelo, contratos simulados. Ese pueblo olvidado en los mapas era, en realidad, una mina de oro. Pero una mina inútil si no podían ponerle las manos encima y explotarla a su antojo. Lo más difícil no era encontrar petróleo bajo tierra… lo difícil era sacar a los que la amaban de ella. La advertencia fue clara: “Si no puedes con un puñado de campesinos ignorantes, entonces lo haremos nosotros. Pero tú… te quedas sin nada.” Aquella frase le cayó a Caleb como plomo. No iba a dejar que lo dejaran fuera del millonario pastel. No después de todo lo que había

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR