A veces las cosas no ocurren como uno quiere. A veces nada ocurre como quieres. Ese era el caso de Blake. El último mes fue... horrible. Luego de aquella pelea en casa de Morgan, el platinado había — de nuevo — intentado... bueno, todos saben lo que sucedió. Y su novia, su mejor amiga y su fiel compañera, se había marchado. ¿A dónde? Lejos. ¿Por cuánto tiempo? No lo sabían. Ella prometió volver en algún momento, pero hasta que ella no lo dijera, era todo muy incierto. Ese fue el final de la historia, ahora los tres mocosos que se prohibían a sí mismos llorar, estaban en un aula con vidas totalmente diferentes a lo que solían ser. Mierda, los dos cachorros solitarios habían encontrado una familia... una extraña familia, pero una buena al final de cuentas. —¿Y qué hay de ti? — Preguntó Ni

