—No me mires así, por favor, me estás dando miedo —pedí. Desde que me había sentado en el sofá de la casa de Giss y Brent, ella se había sentado a mi lado y no había dejado de verme y ya me estaba incomodando. Entiendo que me extrañó, yo también la extrañé mucho, pero no lo estoy volviendo raro como ella al parecer si lo hace. —Es que te juro que llegué a pensar que jamás de los jamases te volvería a ver y ahora estás acá y yo sigo sin creerlo. Tomé su mano dándole un apretón y sonreí. —Créelo, ya no estoy huyendo. —Me alegra que hayas vuelto y te ves más hermosa que antes, ¿No tenías el cabello n***o? —preguntó y asentí. —Me lo cambié antes de volver, quería regresar con mi cabello natural. Era esclavizante mantener el n***o. —Pero te veías ardiente en la foto que me enviast

