Ni siquiera tuvimos que buscar más, no fue sino entrar al departamento para enamorarnos de el. De hecho, yo me había enamorado del condominio nada más verlo, era privado, sencillo y con una arquitectura impresionante, me encantó nada más al verlo y solo esperaba que el departamento me gustara tanto por dentro como me gustaba el interior y de verdad estaba deseando que nada más al verlo dijera: —Lo queremos. Y sonreí en grande, porque fue justo eso lo que dijo Thomas cuando después de verlo, me miró a mi y vio mi rostro ilusionado con la clara imagen de que lo quería, era para nosotros, no tenían que buscar a nadie más. Era nuestro. —¿No quieren verlo primero? —preguntó la mujer de la inmobiliaria. —Ya lo vimos por la página web, solo veníamos a confirmar que si fuera tal cual y no

