—Por favor, por favor —junté mis manos en señal de ruego mientras miraba a Dylan. —Si fuera solamente mi decisión yo te diría que sí sin pensarlo mucho —hice un puchero con mi labio inferior porque ya sabía lo que venía —, pero… —¡Odio los peros! —Pero, tienes un contrato y aún no puedes salir del país. —Cerré mis ojos con fuerza. —Maldición, no sé qué voy a hacer. —Pasé las manos por mi cabello y solté un grito de frustración. —Relájate mujer, ese hombre no está siendo infeliz en este lugar, está contigo y eso es lo único que le importa en este momento, si crees que quiere irse y estar lejos de nuevo, entonces seguramente mucho no te ama. —Nos amamos —. Dije con seguridad. —Es solo que sé que él pasaría acá hasta que yo pueda irme, pero ya no quiero que sacrifique más cosas po

