Ya había pasado una semana desde que Thomas había llegado a Inglaterra desde Chicago, habíamos ido a mi pueblo favorito, y también conocido un poco de Londres. Sabía que Thomas se sentía un poco desesperado, no estaba haciendo nada más a parte de descansar y pasear y si, eso es bueno, pero no para él. Amaba trabajar y atender pacientes todo el día, aunque no me lo dijera yo sabía que él se sentía muy frustrado y jamás me lo diría porque él es tan hermoso que me pone primero a mi antes que a él y sus ganas de trabajar. Por ello, estaba haciendo los trámites para irme a España y hacer teletrabajo, llevaba días convenciendo a Dylan de que yo no era tan indispensable en la oficina, de que cualquier diseño yo lo podía aprobar por videollamada y que mis dedos me los llevaba para seguir escri

