Allegra No voy a mentir, la llegada de mis padres me había sorprendido demasiado, pues pensé que jamás los volvería a ver. Después de todo lo que había pasado, solo esperaba que su arrepentimiento fuera sincero, porque no estaba dispuesta a tener otro problema más en mi vida. Ya con todo lo que estaba pasando, era más que suficiente. Volteo a ver a mi hermano, que todavía permanece en mi oficina, y sonrío, realmente extrañada. Este idiota suspira y niega. —Te ves bien, te ves enamorada, fuerte, segura, y no voy a mentir, me da orgullo ver a mi pequeña hermana de esta manera. Yo sonrío y asiento, porque sí, estoy enamorada, y demasiado, y ahora por fin soy capaz de reconocerlo. —Tenía tantas ganas de verte, te extrañé demasiado, pero mejor, ¿por qué no vamos al grano, Gus, y me dices l

