Las palabras de un inocente pueden llegar a ser la mentira de un culpable...
-Daila, ¿se puede saber por qué hemos llegado a este lugar? ¿Y todavía vestidas así? -pregunto al ver a toda la gente que va entrando a una gran casa, mejor dicho, a una gran mansión con trajes super elegantes, al igual que nosotras dos.
- ¿No querías ir a una fiesta? No, déjame corregir. ¿A tu primera fiesta? -se ríe y la miro muy seria, con los brazos cruzados.
-Cambié de opinión.
- ¿Hace cuánto?
- ¡Ahora mismo! Llamaré a un taxi, no pienso quedarme en un lugar muy… formal.
- ¿No vamos a entrar? Me dijiste que quería salir. ¡No seas pesada, Deva!
-Daniela… -suspiro, cansada e irritada de solo ver al montón de personas.
- ¡No me llames por mi nombre, Devora!
- ¡No me llames por mi nombre, Daniela! -me pongo seria, esta vez sin querer siquiera pensar en entrar.
-Está bien. Basta, no hay porqué enojarnos ahora -sonríe-. Deva, mi linda super mejor amiga del mundo. ¿Y si entramos y disfrutamos de la gran y harmoniosa fiesta que hay frente a nuestras narices?
- ¿De quién fue la idea? ¿De algún amigo tuyo? ¿O acaso es alguna reunión donde elegirán al concejal del campus en la cual debamos asistir o nos dejarán de año? -bromeo.
-Nos invitó Jones, ¿sí? A ambas. Dijo que le caíste super bien. ¿Ya podemos entrar? -insiste muy entusiasmada.
- ¿Jones? Creí que no… Olvídalo. ¿Ya se conocen?
- ¿Por qué crees que nos ha invitado? -me agarra del brazo para ingresar, pero me detengo.
-Está bien, pero prométeme que nos iremos a media noche.
- ¿Media noche? ¿Eres una especie de cenicienta o tienes algún complejo de princesa?
-Mañana tengo que resolver unos pendientes del insti.
-Una hora más y ya.
-Media hora.
-Veinte minutos.
-Quince.
-Quince no, mejor veinte. ¡Se supone que hoy me va a pedir ser su novia! ¡Piensa en tu amiga que está a punto de tener a su nuevo novio!
- ¿De verdad crees que tienes ese poder de convencimiento conmigo? Quince minutos más y me voy.
Suspira y niega.
-Está bien. -asegura-. ¿Ya podemos entrar?
Asiento y juntas llegamos hasta el salón con mucha luz donde se encuentran más personas de las que había imaginado. Observo mi vestido y me acomodo el escote del pecho al sentir picazón de algún lado.
-Creo que lo he visto, sígueme. -pasamos entre todas las personas, algunas veces pidiendo disculpas por chocar con ellas, seguirle el paso a Daila era muy difícil llevando tacones y un vestido que me ajustaba hasta las piernas.
- ¡Precioso! -ella, mi amiga, se lanza a los brazos del chico tomándolo por sorpresa.
Él sonríe y le da un beso en los labios mientras se abrazan. Lo bueno es que todavía eran amigos. Terminan su momento amigo-amoroso y se separan al notar que aún seguía ahí de pie, viendo algún lado que no sea al frente.
-Creí que no iban avenir -confiesa y me ofrece la mano-. ¡Deva! Me da gusto verte de nuevo. ¿Ya tienes algo avanzado para la tesis?
-Voy por la mitad -digo con gusto-. Mañana iré a la biblioteca para ver si avanzo algo para la exposición del martes.
-No me hagas acuerdo, la peor idea que tuve fue hacerlo en grupo.
Alguien se aclara la garganta.
-Precioso, ¿y tu amigo?
- ¿Amigo? -se miran y luego ambos empiezan a sonreír-. Mi amigo, sí. Estará llegando en unos minutos.
- ¿De verdad? ¡Grandioso! -me mira y alza ambas cejas-. La noche está muy buena como para ser solo nosotros tres, por eso le dije a Jones que te presente…, que nos presente a algún chico. Así seremos cuatro. Dos y… dos.
- ¿A qué te refieres con dos y dos? -pregunto al no lograr entender la situación.
-Que tendrás pareja para esta noche, cariño -suspira-. Estaré con Jones unos minutos más tarde y no me gustaría que te quedarás por ahí.
-Ya… -enarco una ceja y saco mi celular-. Dime cuándo será eso para pedir un taxi antes e irme.
- ¡Deva!
-Es broma -aseguro riéndome-. Pero puede no ser una broma si me siento incómoda o más de lo que ya estoy ahora mismo alrededor de toda esta gente de clase.
-Oh, no se preocupen las dos. Esta gente solo viene por la fiesta. En realidad, la he organizado sin ningún motivo en específico -asegura-, bueno, si hay un motivo, pero eso es un asunto más privado. Arriba hay un salón con gente menos cuarentona, podemos ir hasta allí para que se sientan a gusto y disfruten de la noche.
-Suena perfecto, precioso -empiezan a darse cariño del amigo-amoroso y esta vez soy la que me aclaro la garganta.
-Me encantaría ser la primera en ir hasta la otra planta -acomodo mi vestido por segunda vez y avanzo hasta las escaleras viendo como Daila y Jones ríen y caminan agarrados de la mano.
Arriba todo era distinto. Más divertido y menos traumatizante. También había una gran puerta al final de las escaleras, pero esta vez lo que pude escuchar fue al DJ y ver a personas bailando a gusto en lugar de música suave y gente conversando con sus copas de vino en mano.
-Si me permiten, regreso en un momento -avisa el chico-. Tengo una llamara que hacer. Hay barra libre, pidan lo que les apetezca.
Los ojos de Daila brillan al oír lo de la barra libre. Asiento al ver que Jones espera y se va dejándonos solas.
- ¿Tendrán agua?
-Nada de agua, hoy probarás una margarita -alza los hombros y me agarra la mano para hacer exactamente lo de hace un rato hasta llegar al otro lado del salón semi oscuro-. Dos margaritas para estas dos hermosas chicas, por favor.
-Solo espero no…
-Deja de poner condiciones. Llegamos aquí para divertirnos, ¿no? -asiento-. Entonces hagamos eso. Mañana tienes eso en el insti, pero mañana. Hoy solo pensarás en divertirte y bailar, ¿de acuerdo? Nada de reglas o límites.
-Tengo que levantarme temprano -ruedo los ojos.
-Te aseguro que a las ocho estarás como siempre, ¿bien? -el encargado de las bebidas nos entrega dos copas pequeñas y dice algo que no logro escuchar, pero que ella si porque le tira un beso.
Lo pienso por un momento al ver la pista de baile improvisada donde hay mucha gente alegre. Creo que tiene razón y debería aprovechar esta noche.
-Sin límites -digo resignada y sonrío de lado chocando la otra copa en la mano de Daila.
- ¡Eso es! ¡Sin límites!
Bebimos todo el alcohol posible antes de ir a la pista de baile la cual estaba viendo con ganas hace ya un buen rato. Meneaba mi cuerpo como nunca lo había hecho, ni siquiera sabía que tenía esa comodidad en este momento. Al rato empecé a sentir mucho calor, pero eso hizo que mis ganas por seguirle el ritmo a la música incrementasen. Daila, a mi lado, movía sus caderas de arriba abajo mientras sus manos tocaban su cabello. En este momento sentí que nadie me miraba y podía hacer lo que no había hecho hace un buen tiempo. Me sentía tan sexy y hermosa. La verdad es que la música ayudaba mucho porque era suave y a la vez con ritmo, era muy adictiva. No faltaron las parejas cariñosas, pero no me incomodó esta vez.
-Hace mucho calor. Vayamos por algo más de tomar -la sigo y nos sentamos en una mesa que estaba vacía cerca de la barra. Mi pulso no era normal. Mi cabeza era algo mareada, pero sentí que me estaba divirtiendo. Mucho.
-Las encontré -apareció Jones y de su lado un chico más-. Disculpen por la demora. Les presento a mi amigo, él hizo que tardara un poco.
-Lo mejor siempre se hace esperar -nos ofrece la mano con educación-. Un gusto, chicas.
-Gracias por el cumplido, hermano -dice Jones al mismo tiempo que se acomodaba al lado de Daila para abrazarla por la cintura con toda la normalidad del mundo.
-Lo decía por mí, pero fue un placer -no pude contener una sonrisa.
-Precioso, ¿él es el amigo que dijiste que estaría con nosotros? -veo que el chico nuevo reprime una risita.
-Si, se los presento. Su nombre es Lían, un muy buen amigo mío.
-Mucho gusto, Lían Connor para servirles -Daila le sonríe y asiente sin tanta importancia, por mi lado me dediqué a mirarlo.
-Ellas son Daila y Deva -nos presenta-. Muy buenas amigas mías.
-Devora -corrijo-. Deva para mis amigos.
-Un placer…, Devora -al parecer si forma de coquetear es sonriendo porque sigue haciéndolo.
-Chicos, si me permiten… Daila y yo iremos a resolver unos asuntos -informa Jones mientras le susurra algo al oído, al parecer algo muy íntimo.
Bien, es hora de llamar a un taxi.
-Deva, regreso en un momento, ¿sí? Espérame que no tardo -hace una mirada como diciendo que no me valla, una de cuando quiere algo.
-Tranquila, estaré con mi compañía -miro a Lían que empieza a sentarse cuando los dos tortolos se levantan para irse.
-Lían, cuídala, que no se aburra -le quiña un ojo y por fin se alejan, muy apegados, claramente.
-Al parecer tendrán una noche romántica -agrega-. Nada mal.
-Si me permites, tengo que irme -me levanto y sonrío como él lo ha hecho-. El placer fue mío.
- ¿Tan temprano?
- ¿Temprano le llamas a media noche?
-Acabo de llegar, al menos déjame invitarte una copa -accedo al ver que le taxi demorará. Recuerdo cuando estuve en uno antes y tardamos en llegar hasta aquí como veinte minutos.
Se levanta y aprovecho para revisar mi celular. Tengo muchos mensajes del grupo del insti que no he respondido.
-Con que Deva solo para tus amigos… -me sobresalto, su respiración muy cerca de mi cuello hace que mi piel se achine.
- ¿Por qué de pronto apareces por detrás? ¡Me acabo de asustar! -enarco una ceja y el solo se limita a sonreír de nuevo, logrando que le haga la grandiosa pregunta-. ¿Me estás coqueteando?
- ¿Hay algo de lo que me haya perdido? ¿A qué se debe tan repentina pregunta? -acomoda las copas frente a mí, esta vez no son margaritas, sino vino.
-Siento que desde que llegaste estás coqueteando conmigo -admito.
- ¿Por qué lo dices?
-Porque no dejas de… -vuelve a sonreír, pero esta vez mientras se lleva su copa hasta los labios-. ¡Eso! Sonríes tan… No sé.
- ¿Tan sexy? Lo siento, es algo que no puedo evitar.
- ¿Qué? No, ¿qué dices? No me refería a… -empiezo a confundirme al ver sus ojos cafés-. Solo evita hacerlo.
- ¿Por qué? ¿Acaso no te gusta? -no respondo y me limito a probar el vino sin siquiera mirarlo. Logro percibir el olor a tabaco y me giro.
-No fumes frente a mí -advierto.
- ¿Por qué te haría caso? -le da una calada y pone sus manos encima de la mesa, se acomoda en el espaldar y me dedica una mirada más… profunda-. ¿No quieres divertirte como… tu amiga?
- ¿Disculpa?
-Es evidente que Daila no volverá dentro de un buen rato, ¿no lo crees?
-No tienes ningún derecho a faltarme al respeto. Si me permites, has logrado que la noche pase de divertida e interesante a incómoda y repugnante como para irme ahora mismo -agarro el cigarrillo de su mano y lo tiro dentro de su copa dejándolo atónito-. Eso es muy tóxico, y te lo merecías.
Me levanto para irme. Qué buena compañía, ni una hora y ya me dio una mala impresión de él. En definitiva, los hombres son asquerosos.
-Espera -toma mi mano y me detiene en medio de las escaleras-. Devora, pido mil disculpas por mi comportamiento.
-Si, claro, solo me insultaste -ironizo.
-De verdad, discúlpame. No fue mi intención ser tan evidente con respecto a mis deseos contigo.
- ¿Qué? -parpadeo sin saber si lo que dijo fue lo que en realidad escuché-. ¡Suéltame! Ni siquiera quiero verte -le dedico una mirada agria y logro hacer que su mano suelte mi brazo-. Es una lástima que seas amigo de Jones, él sí parece ser un bien tipo.
-Soy mucho mejor que él.
- ¡No parece! ¡Y déjame decirte que eres un completo imbécil!
-No te atrevas a hablarme de esa manera -advierte, sonando intimidante. Pero yo no voy a dejarme.
- ¡Tú no te atrevas a dirigirme la palabra en tu vida! ¡¿Me has escuchado?! -doy media vuelta y sigo mi camino. Mala idea acceder a venir hasta este lugar.
- ¡Volveré a verte, Deva! -lo escucho decir-. ¡Recuérdame!
-Vete a la mierda, asqueroso -digo para mí misma.