-Una pregunta, ¿puedo decir que abandono la misión de encontrar el lugar que dijiste y del que no me acuerdo ahora? Se supone que tengo que estar con mi portátil haciendo dinero. -Si te ibas a quejar ¿para qué viniste? -Fui obligado, te lo recuerdo. Quise aprovechar que estábamos cerca del lugar que fue mi hogar y le pedí a Lían, muy amablemente, que me acompañara para no regresarme sola al hotel. En todo el camino se ha quejado de los bichos que le han picado, del sol, del por qué no trajimos agua ya que se podría morir deshidratado, de hambre, etcétera. La verdad es que me impacienta mucho y eso hizo que hace diez minutos le grite en la cara que se callara o era capas de asesinarlo, pero se lo tomo con una diversión más irritante aún. Y ahora me estoy cuestionando del por qué lo traje

