Hay muchas maneras de vivir una vida, lo difícil es permanecer en una. Ahora mismo lo más difícil es tener autocontrol de mis impulsos. Lo desgarrador que es tener una conciencia que me diga que lo bueno es malo y lo malo es totalmente bueno. Lidiar con este lío no es complicado, pero es exasperante. Es cansado. Incluso llega a ser tormentoso. Sé lo que soy y aparentar ser otra cosa no es para nada divertido. Hace un par de horas le confesé uno de mis secretos a Débora y claro que se lo tomó a broma, pero mi duda era esa..., ver su reacción y escuchar su respuesta dejó de hacerme dudar y estar más seguro que nunca. Su aceptación hacia lo que podía ser me hizo tomar un impulso lleno de satisfacción. Pero hay otro problema… Ella era ese impulso. Era lo que me hacía tomar decisiones muy dura

