PALERMO, ITALIA —Me intenta ver la cara de estupido. —¿A qué te refieres? —¡Luca no cambia! —Ni cambiará—exclamó Leisel viendo a su marido furibundo caminando de un lado a otro queriendo arrancarse el cabello de la furia—. Creo que es momento de que aceptes que tu hermano pequeño tiene un sentido del humor único pero a veces cuando se necesita, saca a relucir el apellido. Acepta que te equivocas, querido. Lucian aniquiló a Leisel con esos ojos azules. —¿Sobre qué demonios me equivoco? —Sobre tu percepción sobre él. Después de analizarlo con calma llegué a la conclusión que Luca no es inmaduro, solo es Luca. Él y Gabi sobreviven. Pudo haber sido peor, han pasado tres meses. Solo relajate. Lucian se acercó a su esposa. Se acuclilló para sujetar sus manos y después depositar un b

