PALERMO, ITALIA Franco tenía algo para decir: La pareja estaba bien o al menos eso fue lo que comunicó y conversó con todos cuando se informó que una caravana de autos estaba en los portones. Ludmila estaba feliz, pensaba que su hermano no había sido tan malo con Gabi y la ilusión de que aquello fuera realmente verdad creció en ella. Además, tenía cosas que agradecer. —No me sorprendería que entrarán de la mano como esposos que se aman—dijo Ludmila con aire soñador haciendo que su marido sonriera. Las cosas estaban bien ante sus ojos pero dudaba que fueran a ese punto. Tampoco podían exigir demasiado. Leonard y Fiore fueron los primeros en ponerse de pie para ir a recibir a la pareja. Las puertas de la casa se abrieron y su hermano fue el primero en bajar. Descaradamente ni siquie

