—Cállate. —Vamos, necesitas salir conmigo —Kyle murmuró poniendo pausa al juego. —No quiero. —No puedes vivir así por siempre. Debes seguir con tu vida. —Él es mi vida —tragué saliva recostándome en la cama y mirando el techo. —No, debes ser fuerte y salir adelante. Tú mismo te haces tu vida. Iba a contestar, pero la voz de Damián me interrumpió: —Kyle quiero plantar mi m*****o en tu huer— Ho— hola, Oliver. —Hola, ¿todo bien? —Uh, si —sonrió incómodo el castaño y pasó una mano por su cabello. —No sabía que tuvieran un huerto aquí —hablé divertido y aprecié como las mejillas de Kyle se pusieron rojas. —Basta —susurró y me reí. Por primera vez en una semana, me reí. La estaba pasando para la mierda. Jacob ese día se había mantenido hasta la mañana. Había golpeado la mayor parte d

