—Pero no creo que sea un problema. Bueno, yo estoy bien con eso —reí acomodando mi cabello. El doctor nos miró a Oliver y a mí y se encogió de hombros —. Está bien, sólo estar excitado la mayor parte del tiempo tampoco es tan bueno. — ¿Por qué? —Oliver frunció el ceño —, nosotros tenemos una buena vida s****l activa. —Muy activa. —Venga —continuó— da lo mismo, no voy a dejar de ponerme caliente si Jacob está cerca de mí. —Claro, Señor Reece —, asintió por milésima vez el viejo canoso—. Esta consulta fue pedida por su madre, no es mi culpa que ella los vea como conejos. —Uh —medité unos segundos— creo que podríamos tener sexo una vez por semana. — ¿Qué? ¿Estás loco? —Chilló Oliver levantándose del asiento— ¡Eso es imposible! —Es para nuestra salud. —Pero si así también hacemos ejer

