Me desperté con las ganas de tomar todo el agua del mundo y mi cabeza palpitando como si las venas quisieran explotar tanto por beber la noche anterior como por todo lo que ahora sabía de Nacho. Apreté los ojos para minimizar el estado en el que me encontraba mientras me sentaba en la cama, y me sorprendí al no encontrar a Chace a mi lado. Abrí los ojos y vi a mi prima durmiendo en la otra cama, sola. —Isabella —le hablé, aunque salió casi como un susurro lastimoso—. Isabella, ¿Chace se fue a su habitación después que llegaste? Mi prima se dio vueltas en la cama mientras gemía. —No lo sé, déjame dormir —Su voz ronca y con resaca me dejó claro que no le importaba mucho, pero algo en mí andaba mal, más allá de la conversación, el alcohol y el desmayo que hacían estragos en mi cuerpo. Me
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