Me desperté con la cabeza todavía dándome vueltas y la respiración todavía faltándome en los pulmones, pero supe al instante dónde me encontraba; en la habitación que estábamos ocupando con mi prima y en mi cama. Mis ojos se acostumbraron de inmediato a la oscuridad y pude ver a Chace sentado en la cama de Isabella. —Debes dejar de hacerme eso, me terminarás matando del susto —me dijo triste. Y con su tono de voz, la última conversación que tuvimos me azotó de frente. —Nacho —mi voz salió casi como un susurro. Escuché como un suspiro inundaba la habitación mientras encendía la luz de la cómoda. —Lo siento. Realmente lo siento. Quería contártelo, pero no podía. Mi cabeza trabajaba lentamente, me tomé mi tiempo para digerir todo lo que estaba a punto de ocurrir. Me senté calmada, anali

